
Por Romina Andrea Diaz Villegas. Islas del Paraná. Tigre. Prov. de Buenos Aires. Poeta.
Desembarcólico retorno
Empantaneaba las altas botas
empeorando el esguinciárquico que me dejó el inverniplo pasado
escarchando, cruel, el senderlodal.
Zorzaleaba, ya arribada, al sol.
inundada feliztrágica de
atardecidio y saucedal
tan desnudo de invierno
tan bien arañando negro
el cielo nublancólico
Sudesteaba la noche
salamandreaba la cena
y la garrafa fatigada
no quiso un guiso más.
El postre se naranjeaba
junto a la nogaleada de ayer
cuando el viento compañero,
aleteante de marea,
soltó esos frutos
(Lo importante nuez lo de afuera)
Ya fue achicado el naverío
Ya vienieron proando las ideas,
estamos ballestrinqueando la tarea
de nombrar nuestra isleñeante cosmopiencia.
Así, paveada de monte, biofilosofo,
islenciando la indecible
normaleña lenguajitud
riohumedal
que recrea:
un envase en maceta
y lo inexplicable
en poema.
Rio, Rio, Rio
oiR, oiR, oir
Bebo
Como la mar-río
De la bahía de Samborombón
Así, novio.
Esa bahía engulle las tormentas que vienen desde el Este.
Se baña con todo su blanquecino arremolinar.
Las nubes no contienen su carga;
La bahía tira de abajo hacia arriba.
La tormenta se incorpora
de arriba hacia abajo.
Así, novio.
Se confunden los pájaros
Que cortan el cielo,
Arriba.
Se despiertan las caracolas
Profundas
En su lecho,
Abajo
Así, novio.
Venís como tormenta,
como revoltijo
Ya encallan las ballenas,
Enormes
en su viaje azul,
Profundo y sabio.
Así, incomprensible,
así, te bebo.
Oleadas espumantes
salpicaduras de
Lluvia y granizo
Flota ingrávida la
Niebla y los relámpagos
Desean la tierra.
Todo es mezcla
Todo es arriba y abajo
Entendías que la costa
Era tu Heroico destino
Vertido generoso en el monte y el trigo
Y no iras. No lo permito
PorQue han prostituido con
soja
cómplices y asesinos.
Así de egoísta, te bebo.
Se fueron ya los campesinos..
Yo iba a ser médano errante amante del viento,
Cuando en tu descarga, dulce y deliciosa,
bosque tropical me vuelvo
Y Selva valdiviana,
Y Delta del Paraná.
Tremendo humedal
Así, novio, así nomás.
Ahora, las nubes se ponen rojas,
El arco iris lisérgico,
Y los veraneantes coléricos
quisieran correr tras las sombrillas turistas
Desancladas en vuelo libre
Esclavas de tus resoplidos jadeantes.
Con soberbia de dios navegaste cielos atlánticos,
Viendo las cosas de la tierra altivo.
Cautivo, una vez acá,
Batallaste por una victoria más,
Y sin embargo, rendido te entregas
A la profundidad de mis
Abismos.
Soy mar y soy río,
Y así te bebo.
Pasan milenios
De puro presente.
Vos, volviendo siempre,
Yo, engulléndote siempre,
Vos, rendido en aguacero ya exhausto,
No esperes que yo
complazca tu paz
Y es que así, marrón y plata.
Ladrona y guardiana
Sedienta y agua,
Yo
Lo que engullo,
Lo que bebo,
Es tu muerte.