
El ready-vivo Mario Caparra, después de un largo silencio, vuelve a estaquearnos con un poemario personal, compacto y agudo. Se trata de MORIR no es para cualquiera, publicado en 2020 por Literatura Tropical, la editorial chaqueña más pujante y refinada en materia poética. Y ahorita está por participar del festival iberoamericano de poesía.
Lo primero es el título
En este libro, al igual que en su poemario anterior, último tango en parir, Caparra ya desde el título (ambos octosílabos) nos advierte que su humortificación poética está dirigida esencialmente a lo vital, que incluye por supuesto lo fatal. Ambos libros se tocan y espejan desde el arranque: si aquél termina en parir, éste comienza en morir. Alterando tan sólo una letrita, París-parir, puso en diálogo un espacio (neurálgico de la cultura) con una acción universal y determinante: Parir, alumbrar con la pasión escéptica del tango. Este verbo, aun desde el desgarro textual de la partida, nos habla de la vida, de dar a luz y de parir como última palabra. El nuevo título arranca con Morir y una negativa irónica, ¿Cómo que morir no va a ser para cualquiera si el destino común es la muerte? En esta paradoja el pronombre adquiere centralidad cuando pensamos en la vida y en la identidad, ¿para existir hay que dejar de ser sujetos indeterminados? ¿Alcanzar un nombre para ingresar en el selecto circulito de la muerte honorable? Hay que correr la carrera y obtener un título inolvidable como el de estos librillos mellizos.
Digo mellizos porque no sólo en el título se espejan estos libros, también hay una continuidad inocultable en la manera de combinar poemas en versos y poemas en prosa. En último tango en parir las prosas poéticas describen la esencia contradictoria de la ciudad del poeta, Resistencia, en tanto los versos se insertan en diversos dolores e injusticias cotidianas. Estas correspondencias, en MORIR no es para cualquiera, pueden leerse en la prosa que describe la conducta de dos tipos de ciudadanos “Garca y Musa”, y en los versos que se encargan de evidenciar las paradojas y crueldades del sistema. Pero los parecidos fisionómicos y de sentido no se quedan ahí; hay en las apariciones gráficas la sutileza de Mario Quinteros, quien desde la plástica aportan un sentido extra al diálogo de luces y sombras que suponemos constituyen el claroscuro del Parir-Morir, al fondo o al borde de los poemas aparecen (aparentes) playas oscuras, suelos luminosos, horizontes albinos, letras que nacen de un amasijo de tinta o palabras que se van al tintero, un mundo Rorschach como sustrato de la poesía, todo finamente combinado.
¡No de nuevo! me decía
(Acá entre PARiÉNTESIS quiero decir que Mario Caparra es mi hermano, me enseñó a leer con alegría y seriedad un montón de autores, empezando por Girondo, Leo Masliah, Nicanor Parra, Roberto Santoro, siguiendo por César Fernández Moreno, Reinaldo Sietecase, Darío Schvetz y tantos otros… Todos, excepto Gelman, provistos de una corrosiva risita antisistema (Gelman atacaba con amor). Y poetas profundas y bellísimas como Orozco, Pizarnik y Bignozzi. Mario me enseñó a mirarlos, admirarlos y encontrarle gajitos fértiles para injertar a nuestra poética. Pero no era para decir esto que abrí pariéntesis.
Abrí pariéntesis para afirmar que nadie en el mundo poético tiene mayor autoridad para hablar de la muerte que mi hermano Caparra, que se murió y que ahora es el ready-vivo más radiante del planeta. Voy a volver a contar la anécdota del deceso: Una cierta noche él estaba jugando al dígalo con mímicas y de repente se tomó el corazón y se encogió como bicho bolita. Todos intentaban atinar el nombre de la película ¡Corazón Valiente! decía una ¡El lado oscuro de corazón! arriesgaba otro. Corazón de león dijo alguien y Marito se apagó. Estuvo 5 minutos sin pulso. Lo reanimaron en el hospital Perrando con choques eléctricos, perdió la memoria a corto plazo, sufrió encierro y se cagó en las patas pero nunca perdió el humor ni el amor a la poesía. Tardó 14 años en volver a publicar un libro, y acá lo tenemos compartiendo una joyita súper pulida, pensada y sentida desde esa inteligencia vertiginosa que lo caracteriza. Cierro parriéntesis)
A qué juega Caparra
La poesía de Mario está impulsada por una inteligencia acelerada en la que las palabras peliagudas viajan como dardos certeros hacia tres, cuatro blancos en simultáneo que sostienen el sentido urbano y salvaje del poema. POLÍTICA – PUBLICIDAD – ECONOMÍA – POESÍA pueden ser algunos de estos centros a los que apunta la ponzoña/suero de sus dardos. Y como bien apunta Orlando Van Bredam en el prólogo del nuevo libro, Caparra se arroja contra la hipocresía y la crueldad. “Aquí no existe la intención de comunicar nada, -dice Orlando- pero sí, como sucede con el arte noble, la de provocar, desacreditar, desendiosar, derribar, demoler, pulverizar aquello que identificamos como máscara de una máscara infinita, como encubrimiento perpetuo.”
Este desenmascaramiento por suerte no es solemne ni sentencioso, el humor lo hace ligero ágil y poderoso, y así Caparra conde(n)sa sangrienta la tradición culterana con el chiste tan tontín que le suena al cruce, y tras-tocarle letritas a las palabras el traste le aloca al lenguaje, le saca la lengua y se le hace agua la mentira al sistema, juega con fuego y logra fugar con juego, deshace las frases hechas y le echa sentido al desatino. Si el verbo antes era parir, ahora es cagar; cagar fuego cagándose de risa, mientras desenmascaga a los Garcas y a las Musas (que acá no tienen la nitidez y facilidad electiva de los Cronopios y los Famas, aunque nadie quiera asumir su grado de Garca) todos estamos enfermos de lo efímero y de lo etierno y nadie elude “el karma de cagar y ser cagado”.
“Reír o llorar en la misma medida y con la misma urgencia, como actos que pueden cambiar las cosas de lugar, armar un espacio posible donde quepamos todxs y hasta morir sea para todxs. Eso viene a proponernos este libro” Así, Julia Magistratti cierra el libro que espero ustedes lectores se aloquen por abrir.
Mario Caparra (Resistencia, 1982-2009/ 2009-…): Escritor y docente. Incondicional de los perros y del buen vino. Lo avergüenza no ser un poeta más litoraleño. Lo alegra que su biografía está llena de afectos.
Con Luis Argañarás y Tony Zalazar fundó el taller y editorial Ananga Ranga. También con Zalazar escribió Poemas de Tractores (2002) y Dios TV (2004). Con Mario Quinteros pergeñaron Último tango en parir (2006), poemario atravesado por el dibujo, y con Ñasaindy, Sobras Completas (2009).
Garca y musa 3
“Con su epitafio, los muertos nos invitan a hablar”. La musa agita al garca, que -ya se sabe- puede atravesar su vida sin pensar en morir. “Llaman al caminante como el poema al lector. Cada poema esconde un muerto. Un poema sin muertos no tiene identidad, es un error legislativo. La muerte es real mientras leemos.”
Un garca nunca es feliz, pero siempre está seguro del motivo. Se angustia porque cortaron la luz, o no pudo pagar el seguro, o porque alguien le comió el último danette.
Hoy no. Tristeza indefinida. Intuyó que llegado el momento él también será ignorado. Que morir no es para cualquiera. Que siempre es demasiado tarde. Lo entristece estar triste. Lo entristece no saber.
“Ser musa es una variante de la necrofilia, la tristeza no sirve para nada; es de engrupidos creer que nuestro dolor tiene un propósito”.
“El dolor es un propósito” replica la musa con cara de Coelho mientras elige su siguiente cementerio.
Garca y musa 8
Las musas son tales a condición de no saberlo.
Nadie inspira genialidades con sólo desearlo. Creer no es crear por más que suenen parecido.
También los garcas creen no ser lo que son. En obstinados volúmenes lo demuestran más allá de toda duda.
Es claro que nadie es el que es. Todos somos el garca y la musa de alguien, de manera sucesiva y hasta simultánea.
Está en uno amar la porción de oscuridad que lo rodea.
Versos clasificados
La clase baja baja
la clase alta falta
la clase media / media falta
llega tarde a su propia clase
-se demora murmurando estribillos-
a las altas se le caen las medias
a las medias les saltan las bajas
tu papá le fajó a mi maestra
tu remís le galleó a un piquetero
tus ratis también cortan
pero ahí justo tenés la boca seca
los profesores de geometría analizan tomar medidas
los monopolios toman medidas
importadas on the rocks
la alta tiene demasiada clase
la baja no tiene nunca clases
la media no tiene conciencia de clase
solas y solos nos iremos a ninguna parte
solos y solas a la soledad
Morir no es para cualquiera
Soy un insecto
vuelo a velocidades increíbles
mucho más que las palomas
o las mariposas
pero nadie
va a decir
que surco el cielo
o que anuncio
un tiempo dichoso
nadie va a compararme con un ángel
con la libertad nadie
ni Greenpeace
bicho de mierda
no pasa nada
sé que soy un insecto
no espero piropos
sólo la noche
cruzo debajo de las luces de la calle apunto a la ventana y
cruzo debajo de las luces de la calle apunto a la ventana y
cruzo debajo de las luces
debo hacerlo muchas veces
soy un insecto
y sin saber para qué
soy un insecto
ni a cambio de qué
él / que duerme
no distingue ni qué bicho soy
de todos modos
de ningún modo
dirá que surco el cielo
ni que soy un ángel
ni que anuncio un tiempo dichoso
mi vida es corta
tengo que seguir girando
el tendal de cuerpos
cruje en los zapatos de alguien
que va y viene y
va y después viene
y es inútil presentarse sin epitafio
Las fotografías pertenecen a Rocío Navarro
Excelentes los versos y los libros, que ya había leído; pero esta minuciosa desnudez que realiza Tony genio genial hará que lean los que no y que sepan aún sin leer los otros cómo escribe Mario, cómo muere y resucita para parir y regalarnos buena poesía. Gracias y Gracias!!!!
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