
Carlos Piegari me dijo, Alicia esperamos una reseña de tu parte para Neaconatus. Le dije nunca hice, no soy profe de letras ni crítica literaria, no sabría cómo. Solo contá lo que te provoca el libro, las impresiones de tu lectura, respondió. Pensé que a nadie le interesaría, es tan subjetivo, y menos venido de una simple lectora como yo.
Pero ahora estoy ante la pantalla para contarles que le escribí al autor, a él sí tenía el impulso de hacerlo, si él encendió el motor cómo no compartir las sensaciones del viaje cuando estaba subida al auto que Osvaldo Mazal había diseñado y construido. Entonces, les cuento lo que le fui escribiendo por wasup de puro compulsiva. Nunca antes hice eso, pero cada libro provoca diferente. Carlos y Osvaldo decidirán si es publicable. Por mi parte sigo leyendo ANDRÉS VUELVE y disfrutando.
Wasup 1.
Maravillada, Mazal, maravillada con el transcurrir de tu mente, de la mente volcándose en la escritura, viendo páginas como si estuviera frente a la imagen de una cabeza cuya mente desciende interna por el brazo, en un movimiento y energía que se hacen palabras en las manos, manos que dibujan con lapiz de tinta y se deslizan en una corriente indetenida que devela el misterio, la magia de la escritura como pensamiento materializado, vibración líquida que no se detiene y es río y me dejo ir, solo me interrumpo para sacar la cabeza del agua y respirar; como me pasó cuando leía y leo El Desasosiego de Pessoa y los poemas de Bukowsky. Pocas lecturas me internaron en esa vorágine, remolino que atrapa donde la imaginación abrazada a la inteligencia te succiona y te suelta. No importa si las lecturas que lo causaron fueron de premiados y vanagloriados, solo importa que fueron libros editados y pude leerlos, ¿se entiende? pude leerlos y estoy leyendo Andrés Vuelve, primeros capítulos, primeros metros recorridos y ya no quiero salir del agua.
Agradecida, Alicia
Wasup 2.
Continuando las impresiones, el capítulo o segmento dedicado al sexo entre LaGata Christie y su secuaz, fue muy placentero, por fin un escritor mete el sexo en un texto con imaginación y originalidad, lo que no es redundancia, (digo imaginación y original), con una descripción fantástica del juego carnal, y se sale del romanticismo idiota que algunos escritores, hombres la mayoría, lo convierten en actos burdos, obscenos de vulgaridad, básicos, de romanticismo barato y mentiroso, en comedia absurda si las hay. Ese segmento, una fantástica y a la vez real forma literaria de llegar al orgasmo. Doble placer. Y como no soy crítica ni reseñista, en agradecimiento al texto te copio un poema que se vincula al tema y que en pequeñito, (la pequeña voz del mundo como llama a la poesía Diana Bellessi) intenta hablar de ello. No tengo mejor forma de dar pago en trueque:
AmorSexo
Qué con-fusión humana
Animal subido
Animal debajo
cumpliendo el mandato
de agua y cuenco
A veces un juego
El sexo no es amor
El amor son otros gestos
Algunos
durante el sexo
Wasup 3. Hola Osvaldo. Ahora ando por el viaje siberiano, internada en un mundo tan desconocido para nuestra cultura occidental, que al concluirlo me dejó esa sensación, que uno ya tuvo antes, de que conocemos poco, mejor decir nada; pero esta revelación profundiza la tremenda ignorancia de nuestra especie humana y sus diversas maneras. Al concluir el capítulo, quedé ínfima, achicadita y silenciosa como si estuviera ante la estepa siberiana, el hielo largo, el horizonte blanco, con seres lejanos como manchitas marrones sobre un lago más limpio que el blanco, yéndose, sí, yéndose, porque cuando termine y deje el libro ya olvidaré sus nombres, sus costumbres, sus creencias, sus dioses y entonces volveré a mi extranjería y extrañería, todo lo que contaba Andresito me era tan extraño. Gracias por dejarme rozar a esos seres que habitan en el hielo con piel de oso, guiados por los perros. Alicia
Como verán no les contaré nada de la trama de la novela. Cada lector buceará cuando le plazca. Voy a avanzar y solo le diré al autor alguna que otra sensación más, creo que le queda al escritor una gran soledad después de terminar una novela y largarla a deambular. Mientras se escribe se está alejado de los otros, pero el amor y desamor que te crece con los personajes y con la historia te hace sentir acompañado en lo íntimo, en tus laberintos y túneles, en tus penumbras y en tus luces, en los miedos, en los sueños y crea tu propia fe. Después, al llegar al fin, te abisma un silencio de ausencias y lejanías. Callan tantas voces que la soledad es contundente. Por cuáles aguas navegará la barca de palabras que soltamos a la mar, se pregunta el escritor en su nuevo naufragio y yo era una isla posible en el océano de lectores.
Wasup 4. Hola de nuevo. Con el avance de la trama me topé con una narrativa esquisita, volví a sentir que el hombre puede crear mundos con palabras de manera infinita, entrar en el espacio de lo posible; nosotros, los humanos, no somos eternos, andamos cargados de finitud, limitaciones y fronteras, pero la creación de nosotros es ilimitada en el lenguaje. Con razón lo primero fue el Verbo, la palabra. Para quien quiera disfrutar del arte de escribir, de la inteligencia e imaginación al servicio de la escritura, la novela es ingeniosa, tiene diversidad de tonos, de poética, de voces, de modos, pero la novela se pone de fiesta, y como en toda fiesta algunas músicas te gustan otras no, algunas las bailas y otras te sentás, con algunos de los presentes te mirás a los ojos, dialogás, a otros los relojeás y a otros te los querés comer a besos. Bueno, Osvaldo, me despido, yo estoy en plena Fiesta de Lectores. Vos ya te fuiste, y vaya a uno a saber por dónde me llevarán los pasadizos de la casa que construiste, pero de esta fiesta No Me Voy.
POR ÚLTIMO, como lo anticipé, mandaré los wasup a Carlos con estas consideraciones y a vos, por supuesto, ustedes dirán si entra en las reseñas o solo es una forma distinta de bailar. ¿Sabías que la danza cierra heridas? Alicia
Les cuento que cumplí y le mandé los wasup a Carlos Piegari y a Osvaldo, Carlos dijo; Pero tenés que llegar al final del libro.
Y sí, llegué al final del libro, y nada voy a decir de la historia, odio que me cuenten de qué se trata una novela, solo voy a agregar, que la forma en que Osvaldo dialoga con el lector hasta el final, produce una intimidad que no te permite abandonarlo, como cuando alguien te toma de la mano, te confiesa y te cuenta cosas, no podés soltarte y no podés dejar de oírlo. No siempre el escritor se pone a tu lado, o de tu lado, y el lector también está solo con el libro en la mano, y del otro lado lejos, el autor. Pero Osvaldo cada tanto te da la mano y somos tres en el conjuro. Los personajes variados, los símbolos que representan los personajes son atractivos en diversos aspectos, una mezcla entre realidad y ficción que baila como sombras cuando sopla el viento. Yo estoy absolutamente de acuerdo con la madre de Osvaldo Mazal: aquí hay novela y de esas que te llevan de las narices de acá para allá, o mejor como un maestro que te enseña el arte de escribir.
Mandaré esto a Carlos y a Osvaldo, los dos se merecen el final de mi lectura, Alicia