
Este encuentro intercultural tuvo lugar desde el 25 de febrero al 13 de marzo, desarrollando actividades simultáneas en la Embajada Argentina en Paraguay, y en el predio municipal Domo del Centenario en Resistencia (Chaco). En palabras de Francisco Tete Romero, presidente del Instituto de Cultura del Chaco y del Ente Cultural Del Nordeste, “nos llena de orgullo haber culminado la Feria del Libro Chacú-Guaranítica con importantes descuentos que llegaron al 50% en la compra de libros. Durante 16 días disfrutamos de numerosas propuestas artísticas, presentaciones de libros, poesía, talleres, rondas de lecturas y mucho más. Este evento binacional se realizó con el fin de fomentar las producciones literarias regionales, impulsando la identidad simbólica, cultural y geopolítica compartida con Paraguay.”
El magazine digital Neaconatus ha cumplido un rol legitimador en la reciente Feria que tuvo lugar entre el NEA argentino y Paraguay con México como país invitado. Neaconatus y sus editores fueron convocados y comenzó su trabajo con un par de jornadas intensas el jueves 10 de marzo presentando su propuesta Iberoamericana de promoción literaria con la participación del gestor inicial del proyecto, el escritor misionero Alberto Szretter a través de un video, la asistencia presencial de su editor Carlos Piegari dialogando con el escritor y dramaturgo Daniel Omar Luppo. A continuación Piegari y Luppo formaron parte de la ronda de escritoras y escritores de la Región I del NEA junto a Estefanía Ceballos, Héctor Washington, Adriana Helbling y Lecko Zamora. El viernes 11 a las 19:00 Neaconatus regresó a la feria del libro con una ponencia sobre lo raro y extraño en la literatura actual. Luego de dos años de insistir difundiendo autores y obras con criterios fundamentados en la divulgación del libro, podríamos considerar que el magazine digital Neaconatus, literatura desde aquí y su comunidad de articulistas lograron un reconocimiento regional muy alentador.

Quienes somos responsables de Neaconatus creemos en las Ferias, son un espacio de coincidencia y también un mercado donde se compra y se vende. Pero he aquí que las Ferias de Libros poseen un plus que las hace interesantes desde el punto de vista cultural: son ámbitos de promoción de obras, de valorización de la literatura y el conocimiento. Por supuesto que los ejemplares se exhiben para ser adquiridos, pero los escritores que participan de estos eventos también intervienen en mesas redondas, coloquios, conferencias y ponencias. Dentro de esta dimensión que, paradójicamente, es y no es el mundo de la literatura encontramos, cada vez con menos apoyo, a los medios tradicionales cubriendo las actividades. Tal vez ya se instaló en las radios, televisoras y periódicos (no así en las redes sociales) la falacia de que el arte, en este caso a través de sus manifestaciones literarias, carece de la épica necesaria que demandan sus públicos, supuestamente, masivos. Muchos aún desconocen que el clásico receptor pasivo de información es hoy un activo prosumer generador de contenidos.

En las Ferias hay reuniones de escritores, de editores y talleres. O sea, se producen circunstancias que obligan a los escribas a salir al mundo exterior. Es que la escritura es una actividad de solitarios. Pues, en las Ferias se da la oportunidad de intercambios de saberes no solamente entre los hacedores de historias o los investigadores, traductores, lingüistas, ilustradores, promotores, compaginadores, editores, imprenteros, etc., sino también con quienes compran libros. En realidad la verdadera estrella de las Ferias es el lector. Aunque en las Ferias más importantes del mundo los escritores famosos son llevados y traídos por el personal de las casas editoriales para que hablen y firmen ejemplares. A veces parecen estrellas de rock o del cine, porque hasta les ponen guardaespaldas, los siguen fotógrafos, periodistas, fanáticos admiradores, y se monta un show a su alrededor, pero la industria, que justamente esponsorea a las Ferias, sólo busca con esmero, consumidores de literatura.

Las Ferias de Libros, y todo lo que sucede en torno al libro, guardan características particulares, que por ejemplo no se pueden realizar de manera individual, y actualmente sin respaldo y apoyo financiero institucional y/u oficial. Compaginar la programación puede colapsar a más de un gestor cultural. En este caso cabe destacar el esfuerzo realizado por trabajadores de la cultura y las letras como Lucas Ameri y equipo.
La publicidad es otro tema crítico, al igual que el éxito, ambos factores dependen mucho de los invitados, los escritores convocados. Asimismo elegir o conseguir el lugar apropiado es un dilema. Luego se suman otros problemas paralelos y simultáneos como por ejemplo hacer atractiva a la Feria, que vayan los docentes y alumnos, las escuelas (hemos visto varias Ferias con absoluta ausencia sin aviso de maestros y educandos), buscar financiadores de pasajes y viáticos, espacios en los medios. Porque la Ferias al igual que los talleres de escritura deben venderse como si fueran un producto más, tanto tangible como simbólico.
La 22° Feria del Libro Chacú-Guaranítica ha sido un logro social, deja marca y movilizó el mercado del libro regional con una profunda impronta, reiteramos, intercultural y respetuosa de las diferentes culturas y tendencias literarias que participaron. Neaconatus estuvo allí.