
Por NEACONATUS
Encrucijada: situación difícil o comprometida; lugar donde se cruzan varios caminos. Esta es la mejor definición del sitio donde se encuentra el libro en la actualidad, en Misiones y en el país.
Falta papel y el que hay es carísimo (que encarece el valor de tapa), los precios de la impresión están por las nubes, en un contexto de inflación desbocada, los honorarios de todos los colaboradores (diagramadores, ilustradores, correctores, etcétera) en la edición también se actualizan, cierre de editoriales (sobre todo las pequeñas) que no pueden sortear el aspecto financiero de una edición (las grandes editoriales ¿celebran estas desapariciones?), presupuestos de tirada que envejecen día a día, caída abrupta de ventas, sistema de comercialización con las librerías, ralentamiento enervante del circuito de retorno de lo invertido, regalías invisibles, aumento en los fletes, ausencia de un sistema de promoción y distribución de ejemplares, cadena de pagos casi decapitada.
Un solo datos para ilustrar la importancia de lo que manifestamos: si en abril de 2021 por una tirada de 2000 libros (tirada importante) cada uno salía 94 pesos, en enero de 2023 ese mismo libro, con las mismas condiciones de calidad y número, cuesta 450 pesos, o sea en dos años se encareció 479%.
El problema es complejo, porque son varios los caminos que han llevado a esta encrucijada, que es verdaderamente desesperante. Mencionemos un factor, usado como excusa, cuando en realidad es un pretexto: la incidencia de la búsqueda de papel en la deforestación. Si fuéramos sinceros, diríamos que es prácticamente nula. Nos gustaría que esa sinceridad que solicitamos diga también que la venta de papel para libros está manejada por monopolios, que por supuesto ponen el precio que quieren. La tala sin control responde a intereses mucho mayores que publicar libros.
Desde Neaconatus queremos alertar sobre la grave situación de un gran e imprescindible vehículo de cultura. Mucho se agradece la compra de libros por parte del Estado y los planes de Lectura, pero advertimos que son insuficientes ante la difícil situación general. Porque además la gente no compra libros. El supermercado o la librería. El precio mínimo de un volumen equivale a una provisión diaria de insumos familiares.
Quisiéramos llamar a la toma de conciencia (y acción) de los escritores, de todos los participantes de la cadena del libro, y a los que tienen poder de decisión en las políticas públicas para revertir entre todos esta situación angustiante. Si hoy se llegó a la Inteligencia Artificial no fue tirando runas o pintando en cavernas. Todo lo que somos y hemos logrado, para bien y para mal, se lo debemos a los libros.
(se aceptan sugerencias de solución)