
Por NEACONATUS
El viernes 1º de diciembre la Biblioteca Popular Posadas cumple 110 años. Se celebra esta marca en el alma de la cultura posadeña, con un acto oportuno para compartir experiencias vividas en la biblioteca con la participación de algunos lectores invitados. Se suma la actuación solidaria del pianista Ulises Centurión y destacados músicos de la región. Cerrando con un brindis por la trayectoria histórica de la biblioteca. Pero esta conmemoración nos interpela, lleva a plantearnos qué relación construyó la ciudad con este ámbito venerable y, a la vez, mutante a través del tiempo.
La biblioteca Popular de Posadas (BPP) fue fundada al amparo de la Ley de Bibliotecas Populares según una Ley promulgada en 1876 y como continuación de la ya existente Biblioteca Pública Regional (creada en 1911), gestionada por Gastón Dachary, Severo González, Ezequiel Leiva, Gaspar Medrano Rosso, César Acardi, Blas Franco, Abel Sánchez, Andrés Bianchi, Francisco Bauzá, León Naboulet, Juana C. de Reca y Dolores Alsina, siendo reconocida por la Comisión Protectora en 1914. Hay una fotografía de la fachada de la Biblioteca de principios del siglo XX, y otra de la Comisión Directiva de 1925. Fue Soriano Romero su primer Presidente.
La idea de las Bibliotecas Populares es un modelo no institucional nacido en la segunda mitad del siglo XIX inspirada en la Ilustración. En Latinoamérica la Biblioteca Popular es un colectivo que señala una asociación civil autónoma. En España fueron creadas en 1869. Desde México hasta Argentina también suelen llamarse bibliotecas vecinales o comunitarias, pero el calificativo de “popular” es el que más perduró. Es de hacer notar el adjetivo tan interesante, porque dirige su objetivo al pueblo, cuando en aquellos años los volúmenes y archivos eran reunidos y celosamente acaparados por la nobleza y la iglesia.
La BPP funcionaba al principio en un edificio ubicado por la calle Colón, entre San Martín y Sarmiento, tenía un modesto patrimonio de 132 libros, una mesa, seis sillas y dos lámparas que le prestaron. En la Biblioteca anterior, la que oficia de antecedente, estuvo Macedonio Fernández de Presidente cuando era Fiscal del Territorio de Misiones.
Regresando al presente, Lidia Schiavoni, actualmente una de las comprometidas personas que llevan adelante, a nivel directivo, la centenaria institución, reflexiona sobre el profundo sentido de pertenencia que genera la Biblioteca Popular Posadas. “Es un espacio de referencia para las y los posadeños, niñes, jóvenes, adultos o mayores… como lectores disfrutamos de la sala de lectura, de la colección siempre actualizada y también de otras actividades que se fueron sumando y ampliando el alcance de sus efectos. Promover la lectura con niñes y jóvenes desde el Rincón Infantil es una experiencia de más de una década que ahora sale a los barrios para generar en merenderos y centros de salud un lugar con libros y ganas de leer. También dar a conocer la colección y cómo se actualizan los títulos a través de encuentros mensuales con diferentes ejes temáticos convocando a lectores para compartir sus experiencias. La idea de la Biblioteca como centro cultural se potenció en estos últimos años dando albergue a músicos, escritores, poetas, actores, cantantes, cuentistas… todas las semanas se ofrecen actividades artísticas que atraen lectores. Pensar la Biblioteca como un ámbito de resguardo de la memoria ha sido otra línea desplegada en los últimos años, digitalizar el archivo personal de Clotilde Fernández abrió la puerta para incorporar otros fondos documentales como el próximo a concretar de Sánchez Bonifato y Sánchez Ratti. Compartimos un espacio cultural en permanente recreación sustentado en el trabajo de voluntarios y un equipo técnico de gran experiencia.”
Schiavoni enfatiza desde su afectividad personal que “la Biblioteca es un espacio para crear y compartir. Para mí un lugar de la infancia, pasar corriendo hacia la escalera del fondo para ir al salón de las revistas… y después durante la adolescencia un lugar de gente grande, los festejos del centenario de Posadas… y desde su recuperación hacia fines de los ’90 un espacio para encontrarse con amigos, el cineclub todas las semanas y cuando me jubilé me sentí convocada para trabajar allí… me encanta leer, disfruto compartir las lecturas y sobre todo formar parte de un grupo de voluntarios y trabajadores que apuesta a que la Biblioteca sea un centro cultural amplio y diverso.”
Cabe destacar la labor cotidiana de un equipo conformado por Laura Abian, María José Bilbao, Cristina de Olivera, Norma Wionczak y Rafael Souza Farquharson. Quienes atienden diligentemente a quienes se acercan al mostrador de entrada, gestionan los eventos artísticos y culturales en el salón de actos, los talleres, y juegan todas sus energías en este espacio privilegiado de Posadas. Casa social y colectiva que debería estar blindada, ante las contingencias de nuestra esquizofrénica relación con las obligaciones económicas y la preservación de nuestro patrimonio tangible y simbólico. ¡Larga vida a la BPP!