
por NEACONATUS
Recientemente tuvo lugar el 𝐕𝐈𝐈 𝐄𝐧𝐜𝐮𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐄𝐜𝐨𝐏𝐫𝐨𝐬𝐩𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐍𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥𝐞𝐳𝐚 𝐲 𝐂𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚. Durante tres enriquecedoras jornadas en el Parque Rural Una Experiencia Ambiental, se llevaron a cabo charlas, talleres y mesas de trabajo con la activa participación ciudadana. Desde la Fundación Prosperitá, se sumó la colaboración y participación de diversas entidades. Este año, además del eje ambiental, incluyó un importante componente cultural con la presencia de reconocidos artistas locales. Fue un evento que promovió el encuentro en armonía con la naturaleza y la cultura. Neaconatus fue invitado a dialogar durante la presentación de dos textos en sintonía con esta propuesta: Volver al futuro. Plantas nativas medicinales. Compartiendo conocimientos ancestrales sobre las plantas para la salud de Jesús del Valle Contreras y Esencias vibracionales de especies vegetales leñosas. Ecosanación y neuropsicología para sanar en casa escrito por Anahí Ruth Fleck. Obras que nos interpelan desde una lógica no centrada en el egocentrismo antropomórfico. Sino desde un discurso solidario, sensato pero muy poco tenido en cuenta a través de la historia. Las autoras, oportunamente, comentaron los contenidos específicos de sus obras con mayor pertinencia.
Desde Neaconatus nuestro eje creativo siempre ha sido la palabra escrita, literatura. El público asistente tenía derecho a preguntarse ¿pues entonces que hacen estos aquí, metiéndose con la ecología, las plantas, los árboles y la sanación alternativa? Inicialmente apelamos mencionando a Emma Goldman, una señora rusa del siglo XIX, feroz feminista anarquista y a Max Baginski, también otro fanático provocador. Resulta que estos dos “aparentemente” revolucionarios materialistas, dijeron que los seres humanos creían que las estrellas habían sido creadas para su deleite. Con la vana justificación de que todo era para nosotros y el planeta un gran juguete fabricado para entretenernos. Y escribieron un libro que titularon “Madre Tierra”. Desde esta cosmovisión crítica nos posicionamos y atrevimos a pensar que Contreras y Fleck dieron voz a una forma de razonar absolutamente necesaria e impostergable. La que hemos utilizado hasta ahora nos llevó al borde del abismo, o asumimos un nuevo contrato con la realidad o estamos acabados. Y no moriremos con las botas puestas, pues nos las habremos comido hervidas como último intento por sobrevivir.
En Volver al futuro Contreras conecta medicina alopática y capitalismo. Era hora de plantear esto y enfrentarlo. Suma dos conceptos (filosóficos y políticos) poco frecuentados Tiempo y comunidad. Tiempo a través de las fases de la luna, las épocas del año, los momentos del día. Y comunidad como praxis de la autogestión social. Remata con otra noción, a mi entender muy riesgosa para el sistema que nos maneja como consumistas pasivos, la soberanía alimentaria. Hablar de frecuencias vibratorias y plantas puede ser en estos tiempos un movimiento de resistencia. Porque todo es político, mi cuerpo es político, también mi enfermedad y sanación. Una forma de revolución que necesitamos para luchar contra inteligencias artificiales y el fetichismo del objeto que anula al sujeto – reloj que somos. Vivimos en un gran jardín de infantes rodeados de chiches. En la famosa película Blade Runner un replicante dice: “Guau, realmente tienes algunos buenos juguetes aquí”. Basta con mirar nuestras ciudades y hogares para comprender esta frase.
Contreras destaca el protagonismo de la mujer como factor de transformación. No olvidemos a los millares de mujeres que ardieron en una hoguera por buscar en los bosques y selvas los astros vegetales del bienestar a ras del suelo. ¿Ecofeminismo? Quizás sí, al capitalismo patriarcal extractivo le convino consolidar la falsa dicotomía entre cultura y naturaleza. Negando que las plantas son estrellas terrestres, que allá está el arriba y aquí el abajo. Y no es así. Somos parte de un cosmos total. No prevalece un allí ni un acá, sino un interior compartido, un nido sideral donde cabe la plenitud.
Por su parte, Fleck considera al planeta tierra como casa. Y nos propone una ecosanación muy basada en la noción de ritmo. Para ella, la naturaleza sería una gran estación de servicios ecosistémicos de abastecimiento para que podamos existir. Un maxiquiosco abierto las 24 horas los 365 días del año donde poder acceder (otros dirían comprar o vender): alimentos, recursos medicinales, agua potable, sistemas de regulación, proyectos culturales, o sea: VIDA. Fleck también comparte el concepto de comunidad, y Heidegger suele darse una vuelta cuando surge la noción de DASEIN (el ser ahí). A esta altura consideramos preguntarnos qué es eso de COMUNIDAD. Desde fines del siglo XIX, principios del XX, tenemos en claro que la comunidad es un conjunto social ORGANICO y originario opuesto a la sociedad. En la comunidad predomina la voluntad NATURAL. En la sociedad la RACIONAL. La comunidad no necesita del derecho coercitivo, priman las relaciones afectivas y personales. Precisamente, nuestra sociedad, nosotros, está enferma (el malestar crónico de la cultura diagnosticaría Freud) por culpa de la degradación de las relaciones interpersonales. Entonces necesita del voluntariado holístico para regenerarse a través de la ECOSANACION que propone Fleck. Las plantas y los árboles están a nuestro lado, para sanarnos. Pero seguimos sin ver ni darnos cuenta de nada. Total, hay dos farmacias por cuadra. A las cuales ya no podemos entrar ni para comprar una aspirina. Toca “echarse al monte” como decían los republicanos españoles cuando Franco ganó la guerra civil.
Hay mucho en ambos textos, pensamiento presocrático, imaginación sociológica y en ambos ronda la idea de AURA. Según creencias espirituales un aura es un campo de energía humana, una emanación cromática que rodea al cuerpo humano, así como a cualquier animal u objeto. Sería invisible para la gran mayoría de los seres humanos, la medicina holística afirma poder visualizar las vibraciones de un aura. Y los elementos de la naturaleza están en el aura. Fascina que exista una ESTRELLA GUIA, ¿seremos capaces de no perderla de vista y volver a equivocar el camino de regreso a nosotros mismos?
En las dos obras árboles, arbustos y plantas manifiestan su liderazgo ecológico, espiritual y social. Los humanos son sólo una forma de vida entre muchas otras donde la economía es el modo que provee goce absoluto, ¿y si adoptamos una economía no material o abusiva del otro-otra? La simple economía de la naturaleza circundante.
Entonces para concluir celebramos que ambos textos, a través de los conocimientos que aportan, nos relacionan con una nueva forma del gozar, acercándonos a la gran cópula cósmica con el ecosistema universal.