
Por NEACONATUS
Las favolette, palabra de origen napolitano, son producciones artísticas melodramáticas. Pequeñas, sin mayores pretensiones que mover sentimientos y estados de ánimo. Suelen narrar historias donde los protagonistas son insignificantes, desventurados, contraventores del orden moral del sistema. Son ficciones inspiradas, casi siempre, en sucesos reales. Un ejemplo sería la canción con letra de Osiris Rodríguez Castillos (1925-1996), cantautor uruguayo, se llama Camino de los quileros. Pero ¿qué es un quilero? Es una persona que compra comestibles o cosas que puede llevar en una mochila o en un bolso o sobre la cabeza, en un país y las vende en otro, haciendo una diferencia de dinero. Realiza contrabando en modo reducido. Vive en la frontera, y sus recursos son limitados. Es pobre, cuando no, indigente. Acá le decimos, bagayero. El término nació en la zona entre Uruguay y Río Grande do Sul, pero se fue extendiendo, ya que la gente humilde de los confines de los países latinoamericanos no tiene muchas opciones de un trabajo bien remunerado y estable. Y las monedas no valen lo mismo.
Un ejemplo desesperado por encontrar una salida a la encerrona de la nada, podría ser la película, El baño del Papa (2007) coproducción brasilera y francesa inspirada en un cuento del escritor brasileño Aldyr García Schlee, El día en que el Papa fue a Melo. Melo es una pequeña ciudad al norte de Uruguay, vecina a Brasil, que espera, en la historia, la visita del Papa y a miles de personas para esa ocasión, por lo que el pueblo comienza a prepararse A Beto, un quilero o bagayero, se le ocurre hacer un baño para los feligreses y cobrar por usarlo. Pero no tiene un peso, por lo que se mete en dificultades, líos y etcéteras. Uno espera que el arte nos brinde la consolación que la épica cotidiana escamotea. El bienestar moral de una favoletta. Pero a la vida poco le importan nuestras tribulaciones sensibles. Esta película se la puede ver en Netflix.
El quilero, el bagayero o la pasera, es algo folclórico de todo el norte de la Argentina. Personaje de las favolettas populares. Las ferias y los mercados de pulgas son un hecho mundial. Ahora, la manifestación de “la placita” posadeña acredita un sello único en esta región, porque es un fenómeno difícil de encontrar en otras latitudes, complejo de describir, y apasionante de intentar colocarlo en una trama novelesca de “alto nivel”, no da más que para ser una favolette. Aunque a veces ciertas favolette saltan a la realidad y nos dan una cachetada. Convocan un vendaval moral y fuerzan nuestra absoluta incomodidad existencial. Hace unos días una fuerza de seguridad argentina mató a un quilero, que intentaba en Orán, traer bolsas de hojas de coca, desde Bolivia a Salta. En medio de estos cruces a pie, en canoa o a caballo, inclusive por puentes, trenes y colectivos, por límites que solo están en los mapas, porque -la verdad- la laxitud es extrema, no sabemos si dentro de su bagayo traía un contrabando de mayor valor. Pero es difícil, muy raro, porque ningún narco vive en un rancho con techo de chapa, hacinado con otros doce parientes. Además, todos en aquella zona mascan coca, el acuyico.
No merecía morir, ni, aunque trajera algo costoso, porque de igual manera con la ganancia no iba a poder dejar de usar la letrina, para hacer un baño instalado y un pozo ciego (allí no hay cloacas) para él y su familia. El velorio y el sepelio fue multitudinario. Hay bronca popular, el caso no está cerrado.
Injusticias, crímenes, que parecen doble, infinitamente horribles. Favolettes que se transforman en desgracia de pobre. El argumento preferido por este tipo de sainete cruel.