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El Chaco nos cuenta…

    Cuento de mí

    de vos no puedo no sé

    Con el idioma de los simios me golpeo el pecho

    y me traduzco

    Otras veces

    con las chicharras cuchicheo

    suena agudo irritante para otra vez

    buscar el ritmo

    Importa cómo suena cómo digo

    de vos no sé de mí tampoco

     

    No van ni vienen los senderos

    el andante hace el sentido

    Cuando no sé (que es casi siempre) me saco los zapatos

    Llegó la hora de avanzar

    con los talones expuestos

    a los tarascones de las fieras

     

    Los signos cardinales

    no sirven como guía

    las señales del destino son otras

     

    El olvido es un animal

    Como sanguijuela me chupa la niñez y despierto sin inocencia

     

    Sería bueno

    que leas por arriba y por debajo que te animes a alzar las palabras

    y acariciarlas como animal doméstico no muerden

    Pero tienen un hambre…

     

    Escribo

    no sé decir de mejor forma lo que mi mente siente

    lo que mi mente piensa

    Hablar

    cercena el pensamiento

    Escribir

    suprime un poco menos

     

    El otro

    es la sangre que no derramo y sangra adentro

    ¿Yo?

    Yo no he hecho más que escribir sobre un espejo

     

    El silencio es una oreja

    a la que cuento el día que no fue

     

    Sin la poesía

    cómo vivir el amorío que mantengo

    con mi ser bestial y con el tuyo

    Sin la poesía

    cómo alimentar a los animales que habitan el silencio

     

    Cuando la noche

    está cayendo confusa

    las letras suben a cubrirme de flores

    y quedan haciendo equilibrio

    sobre sus piernas flacas

    La mente las desciende

    con su pincel de tinta negra y pinta flores de colores otra vez

     

    Los dedos

    escriben espumas y olas sobre un lienzo de papel

    el aliento hace el sonido del vuelo y aunque nadie te crea

    sos pájaro en el agua aunque nadie te crea

     

    Reducida en el espacio

    comprimida

    sin llegar a la asfixia

    desde la oscuridad que ve la luz saco el cuerpo al borde de mí

    y espero

    Confío en la poesía que su olfato me delate y venga a buscarme

    Si no lo hace

    seguiré en el escondite al fondo del abismo

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