
Silencio y vacío
Me abruma mi silencio.
Quizás mi memoria estos días, allá lejos, fatigue mi voz.
No son pocos cincuenta años personales y pocos para la historia,
me pesan aquellos hechos que no son parte del olvido
Quiero recordar que hacía aquel 24 de marzo del 76 y no puedo.
Miedo, mucho miedo, indefensión,
la puta muerte de otros ahonda mi vacío, escapar.
Esconderme, controlar a los otros compañeros.
En mi la angustia de no saber que hacer ni donde ir,
supongo que eso me sucedía hace apenas cincuenta años allá en Rosario,
con mi pequeña familia acorralada en el sigilo angustioso de la inseguridad.
El no poder buscar a nadie compañero,
ni siquiera amigos para no comprometer
las llamadas desde aquellos teléfonos negros para saber: ¿Estás?
Y cortar, esperar, espera, esperar…
Y el silencio de ayer que sigue siendo hoy.
aquello que comenzó siendo sueños se transformó de pronto en pesadillas.
Hoy persisten, no hay olvido en mí, solo silencio
(Carta enviada a un gran amigo escritor, sobre todo poeta, sobre mi silencio y mi vacío.)
negroc