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Diarios y memorias de un brujo. Fragmentos de próxima publicación

    Por Rodolfo Roque Fessler. Posadas, abogado y escritor

    “En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, y si bebieran cosa mortífera, no les hará daño, sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”

    (Marcos. 16-17)   

    Nota del autor: No se trata de una novela ni de un libro de cuentos. Cómo indica su nombre son recopilaciones de diarios o fragmentos de memorias.

    1.

    Una tarde extraña en Misiones -además de gris era fría- ingresé a la Biblioteca Babel, de la Bajada Vieja, con la intención de arrellanarme en el rincón más escondido, al final de los anaqueles, pero, no llegué a sentarme. Dispuestas en los estantes más altos encontré unas cajas con papeles ajados y gran cantidad de manuscritos. Cada folio tenía una fecha vaga o parcial, rara vez completa, con anotaciones marginales o títulos sin lógica que obedeciera a un propósito determinado. La diversidad de temas sin relación alguna permite presumir la intención de llevar un registro sin el propósito de ser publicados. Por inferencias de interpretación, quizás abusiva, se da el título de Brujo a su autor que, con títulos que tanto anticipan como desconciertan, mezcla narraciones imprecisas a mitad de camino entre el diario, las memorias y el cuento.

    La redacción es con tinta negra y caligrafía vacilante pero clara, en algunos casos escritas también en cuadernos manchados y arrugados.  Inútil pesadilla sería intentar darles orden cronológico, pues en algunos cuadernos había párrafos fechados que se interrumpían en la mitad para proseguir en otro nuevo o usado y varios sin fechar que solo poseen títulos.

      Algunas páginas solo pueden comprenderse cabalmente si se repara en su fecha. Abundan las contradicciones, lo que se afirma en un párrafo es desmentido en el siguiente día, más adelante o más atrás.

    A la osadía de la venerable directora -otros afirman que fue un acto irresponsable- debo la gracia de haberme permitido traer los originales a mi casa para leerlos con mayor detenimiento.

    Los que siguen son fragmentos del enigmático diario, memorias y narraciones “que cuenta las vanas sílabas en la vana noche” transcriptos en el indescifrable orden en que fueron hallados y cuyo autor se ignora hasta el día de hoy.

    2.

                                  Un día de junio de 19…

    Los afligidos que me cumplen están en un punto equivocados; mi anhelo no es el socorro o el auxilio espiritual con pases mágicos, abluciones o yuyos bendecidos, sino la conversación, el arte de curar con palabras. Algunos colegas, como Freud, se dieron cuenta antes y aventaron las pócimas y brebajes con sucedáneos orales, no de píldoras sino de palabras.

    Hablar sana, conversar cura. ¡Hosanna señor cura!

    Hablamos quienes no somos capaces de escribir, pues la palabra escrita es el fármaco más potente para mejorar la condición humana, a la que adscribo con denuedo y abatimiento nocturno. Aunque también para lo peor con todos los Mein Kampf de la historia. Pregunten si no a Emil Cioran, Marcel Proust o cualquier otro irredento insomne.

    Mis pacientes, a quienes llamo penitentes para no usurpar títulos pomposos, se remedian con lo que les apunto y se van curando, no con los emplastos que les doy, sino mientras me hablan o me escuchan ¡Oh Sigmund!

    La brujería moderna es oír fingiendo escuchar. 

    Pero, desde Santo Tomás se requiere algo material; meter los dedos, hurgar en las llagas, es decir: hervir hojas marchitas, encender una vela que invoque el fuego atávico, ver las gotas del rocío en la panza de un sapo y beberse algunos menjunjes del mal color y peor sabor.

    Juan de Patmos escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios”, pero los insensatos no comprenden el logos sin un imbunche, las ideas sin un maleficio palpable, los hechizos sin cuerpo. Sólo creen en la maldición si el maldito al menos se corta un dedo y en la bendición cuando el bendito gana la lotería. Hombres de poca fe.               

    Afortunadamente convengo con uno de mis mejores amigos: “No soy supersticioso porque trae mala suerte”. Sin embargo, lo único que hago es modificar la mente, las esperanzas, la realidad vislumbrada.

    Expandir ilusiones para extender las pompas de jabón de la vida.

    .             La realidad no cambia, la mente sí.

    3.

    CABALLOS

                                                  Julio 2002

    Las ruedas de la historia han girado por la voluntad humana. Pero el esfuerzo físico, en este caso de belleza impactante, ha sido soportado por un noble animal, que, pese a los artistas, carece de alas.

    No las necesitan.

    Sin él no existiría el imperio Persa, ni ningún imperio: Alejandro Magno sería un aplicado alumno de filosofía. Las legiones no hubieran llegado al dominio de los partos, ni a Britania. Gengis Kahn jamás hubiese traspuesto los Urales ni pisado la hierba que no volvería a crecer.

    Cesar sin las Galias, la expansión del Islam ceñida a la arena próxima, Hernán Cortez derrotado por los Aztecas. Napoleón sin Marengo, el Gran Corso sin Austerlitz, San Martin sin Bailen, Chacabuco ni Maipú. Don Atahualpa Yupanqui sin su alazán.           

    Y yo, no tendría la foto de mi abuelo en su tobiano.

    Escuchar este fragmento en YouTube:
    ATAHUALPA YUPANQUI El Alazán

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