
Por Francisco Tete Romero. Resistencia, Chaco. Escritor, editor, docente
Estamos en el cuarto ciclo de políticas económicas neoliberales, cuya etapa fundacional fue, cincuenta años atrás, el inicio de la dictadura cívico-militar, el 24 de marzo de 1976. Cada uno de estos ciclos tienen por enemigos a la educación pública y las industrias. Por eso la dictadura militarizó, en especial, universidades públicas y fábricas. Porque no fue posible la reconfiguración económico-productiva de la que fuera la sociedad más igualitaria de América Latina, sin industricidio, culturicidio y desresponsabilización del estado nacional de su rol de garante de la educación pública. Por eso más del cincuenta por ciento de los 30 mil desaparecidos eran obreros y 27 por ciento estudiantes y docentes, en su mayoría de universidades públicas. Pero en nuestro actual mayo 2026 se busca, tanto su sistemático desfinanciamiento como su profunda denostación e impugnación, porque el propósito del gobierno de Milei es su destrucción material y simbólica. La misma suerte corre lo que queda de la industria nacional.
- Cada ciclo de políticas neoliberales, vía dictaduras o gobiernos elegidos en democracia, instauró –e instaura- legislaciones que desfinancian la educación pública en general, y la universitaria en particular, cuestionan e impugnan sus tareas científico-tecnológicas, a la vez que propician su mercantilización. Lo hizo el dictador Onganía hace 60 años, interviniendo las universidades, reprimiendo con saña, como en la “Noche de los Bastones Largos”, cuya consecuencia más nefasta fue la renuncia de más de 700 científicos, académicos e investigadores de primer nivel. Lo hizo la dictadura cívico-militar del 76. Lo hizo el menemismo. Lo hizo Macri. Y ahora lo hace Milei. La Patria precisa de una industria nacional y de una universidad pública que investigue y produzca conocimiento para su desarrollo sostenible y soberanía científico-tecnológica.
Datos de tierra arrasada: El presupuesto destinado a las universidades nacionales sufrió una reducción real acumulada del 45,6% desde diciembre de 2023. Esta caída en el envío de recursos y la falta de actualización frente a la inflación provocaron que los fondos pasaran de representar el 0,72% del PBI en 2023 a cerca del 0,47%. En las universidades, ante este panorama, un 20 por ciento de sus docentes renunció.
- Transitamos una era del individualismo asocial y amoral. El poder, a través de sus gobiernos autoritarios, escribe Piglia, necesitan de una ficción que legitime socialmente medidas de fuerte corte antinacional y antipopular. Una narrativa ficticia que reordene el caos de la realidad en una lectura lineal, reduccionista, con chivos expiatorios que fungen como enemigos públicos.
El Estado y lo Público como obstáculo e imposición que se sostienen “con la tuya”, que cobijan nichos de corrupción, que impide, por un lado, el desarrollo del sector privado, que “adoctrina en ideas socialistas y comunistas” por otro, coartando las ideas de la libertad. Que “se niegan a ser auditadas”. He ahí el guion mileista, fácilmente rebatible, desde luego. Baste como ejemplo, que la afirmación del gobierno de Javier Milei sobre una presunta falta de auditorías para encubrir irregularidades choca frontalmente con la normativa y los mecanismos de control vigentes, cuyos dos pilares son: la Auditoría General de la Nación (AGN) —órgano dependiente del Congreso que realiza controles externos y presupuestarios— y las auditorías internas propias de cada casa de estudios, cuyos informes se rinden periódicamente al Ministerio de Capital Humano.
Sin embargo, no es la razón, ni los argumentos los que predominan en buena parte de nuestra sociedad, rota o terminada de romper durante la pandemia del Covid 19. Porque allí, aprovechando los serios yerros del gobierno de Alberto Fernández –lo que desnudó la foto de Olivos, por ejemplo- se terminó de romper el contrato o pacto social democrático que nos vinculaba como comunidad nacional. Las derechas argentas, y en especial, la extrema derecha que luego llegaría al gobierno, supo actuar con astucia en el territorio digital en el que estábamos confinados. Allí apareció potente el significante de la libertad frente a un gobierno al que calificaron como “infectadura”. Allí aparecieron toda clase de teorías conspiratorias y los antivacunas, cuya persistencia y prédica han hecho disminuir considerablemente en nuestro aquí y ahora la vacunación obligatoria de los niños y niñas.
Ya sabemos que en las redes primas las emociones más básicas y no la razón. No obstante, a partir del reinado de la Inteligencia Artificial, los algoritmos han sistematizado la manipulación de tales sentimientos para instalar a través del odio y la indignación sentidos de pertenencia y de rechazo visceral hacia todo lo que sea percibido como lo otro, lo distinto.
- Una recolonización completa en la era del capitalismo de datos y plataformas:
Los grandes ganadores económicos y políticos de la pandemia son las grandes corporaciones digitales. Habitamos pues la era del tecnofeudalismo y/o tecnofascismo. Porque este régimen de la plutocracia de las corporaciones big tech, se piensa como postdemocrática. Por eso buscan destruir los estados-nación. Por eso su nueva biblia es el ensayo “La República Tecnológica”, escrito por Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska, ideario del cual abreva Pieter Thiel –dueño de Paypal y Palantir Technologies-, actualmente instalado en nuestro país. Proponen, por un lado, una reconfiguración del poder global donde Silicon Valley y la industria de la Inteligencia Artificial asumen un rol de liderazgo estratégico por encima de la burocracia estatal. Por otro, plantean que la burocracia estatal y la lentitud democrática frenan el progreso Postulan una meritocracia donde el talento tecnológico y militar determine el rumbo de la civilización. Sostienen que su concepto de la libertad es incompatible con el de democracia.
Milei expresa como nadie antes esta idea fuerza. Por eso pidió delegación de poderes legislativos. Y lo consiguió. Por eso incumple una y otra vez la Ley de Financiamiento Universitario, votada afirmativamente por ambas cámaras, vetada, y vuelta a tratar y aprobar por el parlamento. Por eso considera gastos y no inversiones los fondos destinados a todo lo público, ya sea para educación, para salud, para ciencia y técnica, para cultura, para alimentación o vivienda.
- América Latina para Estados Unidos: La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional, o Corolario Trump, planteado a principios de este año, supone para el Hemisferio Sur, es decir, América Latina, una prioridad de EEUU para contrarrestar la creciente influencia y poder de China en la región. Plantea la hegemonía de EEUU en América Latina. El ataque a Caracas, Venezuela, el 3 de enero va en esa dirección, con el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, así como también las amenazas a Cuba, México y Colombia. En palabras de Trump, “la captura de Maduro” se hizo para que nunca más vuelva cuestionarse el predominio de la defensa de los intereses de EEUU en América Latina. La existencia de todos los recursos naturales que precisan y que están en nuestro continente explica esta nueva estrategia.
- La hora del primer modelo digital social: Pablo Esteban[1] escribe que “Capital Humano utilizará IA para integrar información y diseñar políticas públicas. En la superficie, promete mejorar la gestión”. Se pregunta, “sin embargo, ¿qué sucederá con esos datos? ¿El gobierno podrá compartirlos? ¿Qué corporaciones estarían interesadas en la iniciativa?”
“El gobierno, a través del Ministerio de Capital Humano, presentó al primer “gemelo digital social”. Con estridencia, la cartera que conduce Sandra Pettovello difundió un video en el que se describe cómo comenzará a aplicar IA con el objetivo de analizar datos y, en base a ello, definir políticas públicas. Es una novedad que el propio presidente Javier Milei definió como “un cambio de paradigma”. Si el marketing se despeja a un lado, afloran los temores: ¿qué podría suceder con los datos de los argentinos? ¿Qué implica la intención de construir un “modelo de carácter global”? Los especialistas advierten sobre lo que podría suceder si compañías como Palantir se inmiscuyen en la información sensible de la población local y construyen redes de vigilancia masiva. Por el momento, aunque no hay ninguna confirmación al respecto de su involucramiento en este lanzamiento, lo que sí se sabe es que el fundador Peter Thiel estrechó lazos con la administración libertaria de manera reciente”.
Beatriz Busaniche, directora de la Fundación Vía Libre, “no cree en meras coincidencias y confía en que el enigma tiene nombre. “Este es un anuncio que se iba a hacer en algún momento porque no es accidental ni casual que Peter Thiel esté instalado aquí en Buenos Aires. Se ha reunido varias veces con el presidente Milei, con Caputo y otros funcionarios. Está claro que vino a hacer negocios. Peter Thiel es una figura altamente representativa del tecnofascismo emergente que trabaja para sostener la hegemonía de EE. UU. en este momento geopolítico tan particular”, explica. De hecho, el gemelo digital es uno de los productos que conforma la cartera de Palantir; es un producto que le han vendido a varias gestiones en el mundo”.
“Quieren evidencia, pero no quieren ciencia”
Pablo Esteban, informa que “en el video oficial, desde el gobierno mencionan el objetivo de lanzar políticas públicas basadas en evidencia. De hecho, manifiestan que por primera vez “entenderán cómo se construye el capital humano de una sociedad y (buscarán) entender cómo cada intervención impacta en el desarrollo de capacidades a lo largo de toda la vida”.
Aclara, que en nuestro país, “desde hace décadas, las universidades y el sistema científico constituyen los espacios primordiales en los que se generan evidencias para instrumentar políticas. Por ello, en cada debate sobre un tema de interés público, hay una mirada experta proveniente de algún referente universitario o algún investigador del Conicet”.
Por eso, no debe extrañarnos que sea, precisamente, “Capital Humano la cartera de gobierno que insiste en incumplir la Ley de financiamiento para las universidades y empuja a las casas de estudio a la parálisis”. Porque quieren privatizar, sacar de la esfera de lo público, el manejo tan delicado de los datos de la población argentina,
- Defender la Universidad Pública es Defender la Nación y la Democracia:
Porque lo que está en disputa, en medio de lo que Milei y sus esbirros llaman “batalla cultural” es el horizonte de sentido de lo que nos constituye como pueblo y como nación, nuestro sentido de pertenencia. Por eso los Fantinos de la vida intentan convencernos de que es mejor la importación de celulares que la producción en Tierra del Fuego. Para que “vos puedas elegir cuál querés o necesitás” y no mantener a doscientas personas que no conocés en una industria de Tierra del Fuego. O se preguntan por qué con la tuya, con tus impuestos mantener a estudiantes eternos o carreras que no llevan a ninguna parte, mientras aparecen los influencer trader, prometiendo el paraíso de convertirse en millonario de la noche a la mañana, especulando con la cripto, en vez de ir a una universidad. ¿Para qué perder el tiempo que vale tanto?
Fue y es tan alentador lo que sucedió el 12 de mayo en todo el país, en las marchas en defensa de las universidades públicas. O en Movistar Arena, cuando miles de pibas y pibas cantaron la Patria no se vende ante un influencer traider que quería venderles los espejitos de colores de los cripto negocios. Porque si es cierto, que en términos antropológicos la cultura, o mejor, las culturas, son los sentidos que le damos a nuestras formas de vida comunitarias, dos proyectos están en juego en nuestro aquí y ahora: el de país y el de colonia; el solidario y el del sálvese quien pueda.
Para el primero de ellos necesitamos universidad pública e industria. Para el segundo, el odio como sentimiento, los pobres, el estado y lo público como chivos expiatorios militados mediáticamente como enemigos de la gente de bien, mientras nos saquean nuestras riquezas material y simbólica.
En este mayo argentino, la existencia misma de nuestra Argentina nos convoca a la defensa activa e integral de nuestros patrimonios materiales y simbólicos.
[1] Esteban, Pablo. Los peligros que el gobierno oculta al anunciar el primer “gemelo digital social”. Página 12. 23 de mayo de 2026. https://www.pagina12.com.ar/2026/05/22/los-peligros-que-el-gobierno-oculta-al-anunciar-el-primer-gemelo-digital-social