
Húmedas manzanas
te distingo entre húmedas manzanas
a pesar de tu designio por no llorar
y al no esparcir en tierra/ más lápidas
en el ónix de mil cirios encendidos
ángeles empapados con sus nombres
en lo alto/ oyendo salmos en la noche
una luna con forma de uña/ un rito
los leños ahí/ con la fogata preparada
¡cuántas manos y dedos como alas!
sobrepuja ansiosa por adentro la luz
intentos de aquella fuerza superior
bendita hebra santa en tus cabellos
entre cuerpos rígidos/ los tendidos
la semblanza es una avidez amorosa
y los de acá/ en busca de la verdad
por conocer de tu solidaria inocencia
los otros con fusiles despojaban vidas
aún seguían húmedas las manzanas
se aquerenció el dolor en tus padres
recordaban tus cabellos arrebatados
al transpirar vida/ llorar por tu pasión
fuego ni escarcha podrán con tu lápida
los ángeles asisten con sus salmos
o entre lluvia bienvenida al césped
surgirás con tus colores de mariposa
energía sublime/ maravilla de espíritu
¡agitados hermanos/ eran humanos!
se observa la luna sin uñas ni garras
aferrada a la tierra/ batida compasión
afán de justicia persiste en tu familia
mil fogatas a menudo/ un febril ruego
¡cuántas manos y en sus dedos alas
revuelta de amor al querer más patria!
la semblanza es la avidez de un salmo
y bendita será tu fina hebra solidaria
bendita alma/ entre húmedas manzanas
Susana Morás, desaparecida en 1977
Ya no están
el cielo desnudo/ un solo escombro y manotazo al aire
alcanzan el cenit y se hallan entre estrellas calcinadas
así se desarrolla sin sentido la esperanza/ un abc de dolor
irrumpen lenguas afiladas desde algún ombligo secretor
voces de un alfabeto que recoge/ una nidada de pelusas
aquellos amigos/ quienes perduran en el buen recuerdo
estos y los nuestros persuadidos de vivir en esa finitud
trepan en juegos de ayer/ asomados a atávicos recuerdos
ellos no retornan del pasado/ incluso se podría conseguir
alcohol/ tabaco/ labios de mujer pero ellos/ no volverán
Heraldo Giordano