
Por Alicia Marina Rossi. Resistencia, Chaco. Escritora de poesía y novela
Puede acaso una Compilación de Cuentos de Escritores que habitan un mismo territorio develar el sentir de su gente, el latir de su tierra, como si una provincia fuera un cuerpo viviente que se relata en letras. Esa sensación de caminar la tierra roja hasta teñirme del talón a las manos, de hamacarme en las lianas de la selva espesa, de descender barrancas y cascadas fue la que tuve durante la lectura de autores misioneros.
La Editorial PALABRAVA desde Santa Fe nos ofrece un libro de Cuentistas Contemporáneos como si fuera la invitación a una ronda de mates para libar de sus diversas yerbas. En cada autor un sabor diferente y estimulante.
Puede doler la simpleza atroz de la muerte y de la pobreza en las crudas historias de Rodolfo Capaccio y Rosita Escalada Salvo, como si fuesen hachazos contra un incienso frondoso. Supe pensar los modos de la muerte en el cuento de Osvaldo Mazal como si filosofar sobre ella, nos alivianara de su peso, como si adentrarnos en la selva nos hiciera creer que descubriremos sus misterios. Qué decir de la prosa de Javier Chemes, filigrana mandataria de una atmósfera que no da respiro. Y será el atrevido cuento de Raúl Novau quien intentará rescatar a la muerte de una vitrina de museo para el descanso de sus huesos. Y siguiendo con la ronda de mates, encuentro un abra que me lleva a sonreír irónica con el cuento de Carlos Piegari donde la frontera entre la realidad y la fantasía se pierden en el vuelo de una vaca. Continúo carreteando con los ojos por caminos ondulantes, llego al interior de una vivienda donde Carolina Repetto, a través de fotografías, me invita a navegar en el río del tiempo para hacer del pasado un presente viviente, usando la magia de las aguas del Paraná, de sus letras y de una Polaroid. Una mujer que traerá al libro un puro amor: el amor a los libros. Y será con el cuento de Numy Silva que entraremos de lleno al amor carnal dejando sonriente a la muerte. Tal vez la única forma de vencerla. Descanso, me orillo y abordo el cuento de Alberto Szretter para sentir la invasión de la realidad y el filo de la extranjería y con ella volver a temblar el miedo de los conquistados que aún palpita bajo nuestra piel. Pretendo descansar, pero no puedo, la intensidad de los relatos breves de Walter Tresols me interna en la intrincada y pesada selva del Padre y en el desgarrante intento de escapar en busca de la propia identidad. Salí empapada de húmeda tierra misionera y entré al tramo final, un homenaje a Olga Zamboni, quien con la habilidad de sus manos y sin pala, me llevó de regreso a Posadas, de donde nadie querrá salir. Como tampoco del libro CUENTISTAS CONTEMPORÁNEOS CORRIENTES, MISIONES, FORMOSA.
La Editorial Palabrava nos deja escuchar las voces de tierra, madera y agua del interior misionero para recordarnos que hay cantos que la publicidad centralizada en la metrópolis porteña no nos deja oir; que hay pájaros que no vuelan sobre la avenida 9 de julio de Buenos Aires, pero sí sobre un espeso manto verde que oxigena al país. El escritor misionero sí ve al misionero y nos cuenta de su devenir y lo escribe con la riqueza de la naturaleza que lo rodea, tal vez lo hace contagiado de ella o al imitar su belleza busca deslumbrarnos.
Si usted, Lector, no puede llegarse hasta Misiones y quedarse prendado y radicado para siempre, como le sucedió a algunos de los autores mencionados, es recomendable que entre al libro y respire profundo para disminuir la contaminación de territorios superpoblados o la asfixia de un presente difícil. El libro, sin duda lo incita a carretear y sobrevolar Misiones.
Gracias Editorial Palabrava.