
Por Héctor Washington Gómez. Formosa. Escritor de poesía
La editorial ConTexto lanza la Colección Narrativa La Tierra sin Mal, una serie de cinco libros que reúne obras de destacados escritores del Nordeste Argentino (Corrientes, Formosa, Chaco, Santa Fe y Misiones). José Gabriel Ceballos (“Víspera negra”), Orlando Van Bredam (“Crímenes de aldea”), Francisco “Tete” Romero (“Oler la tempestad”), Patricia Severín (“Mamá quiere ver las rosas”) y Osvaldo Mazal (“Andrés vuelve”) afianzan de esta manera un recorrido literario que da cuenta de sus relaciones personales y artísticas que datan de muchos años. Esta suerte de mapa literario polifónico propone un diálogo permanente de las obras y sus lectores, y deja también constancia de la enorme riqueza de la literatura regional.
En palabras del coordinador de la colección, el reconocido escritor Juan Basterra, “los lugares ideales y los momentos felices forman parte de nuestros anhelos. La vida de todos los seres precisa de esos espacios y tiempos que restituyan la noción de abrigo y salvación. Puede parecer pretencioso, y tal vez se tache de inocente el anhelo de salvarnos a través de la lectura de los volúmenes de una colección literaria (de esta o de cualquier otra), pero al menos podemos imaginar que ese deseo, tan infantil como utópico, nos permita, en estado de inmanencia, sobrellevar mejor el peso de un tiempo difícil y de pocos consuelos”.
Las miserias humanas nunca descansan; avanzan de manera intempestiva sobre la Tierra y se expanden como un reguero inflamable que no conoce límites. Cada uno de nosotros, de una u otra forma, es parte de esa mecha encendida: los crímenes, la ambición, el racismo, el hambre, la desigualdad, la discriminación, las guerras, los intereses económicos, violaciones, explotaciones, el exterminio de los pueblos, la alienación y automatización del pensamiento… todo ha sido hilvanado por la misma mecha que recorre nuestra historia desde nuestros antepasados.
Las religiones han instaurado la idea y la promesa de un nuevo mundo que trascienda lo terrenal, como recompensa a nuestro comportamiento y sacrificio en este plano, donde los males no tengan parte. La creencia y la búsqueda de la Tierra sin Mal nacen en este sentido, pero desde una concepción mitológica tupí-guaraní que la concibe como una suerte de paraíso terrenal al que se puede acceder aun en vida. Las investigaciones del antropólogo de origen alemán Curt Unkel Nimuendajú (1883-1945), que decantaron en su monografía académica “Las leyendas de la creación y destrucción del mundo como fundamentos de la religión de los apapocúvas-guaraníes” (1914), dan cuenta de esa búsqueda denodada de estos pueblos de América del Sur, en Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, ligada íntimamente a la expansión migratoria.
Como la religión y el mito, la literatura se mueve incesante y suele transitar vastos terrenos de utopía. Los que trabajan la palabra hacen de ella su alimento y el nuestro, con un abordaje literario del mundo que nos acerca un poco más a esa Tierra sin Mal, tan anhelada por nuestros antepasados.
Esta utopía de la Tierra sin Mal pervive aún en las comunidades y sus discursividades, que hacen de ella la trinchera de la resistencia desde donde se yerguen y entrecruzan tradiciones, culturas, lenguas y saberes ancestrales. Desde este anclaje teórico se sustenta la Colección Narrativa “La Tierra sin Mal”.
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