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Días perfectos, la película

    Por NEACONATUS

    “La repetición, si uno la vive como tal, te transforma en una víctima de ella. Pero si uno logra vivir el momento, como si nunca se lo hubiera hecho antes, se transforma en algo completamente diferente”.           

    Wim Wenders

    Hirayama, un hombre de unos cincuenta años, quizás un poco más, que se dedica a limpiar baños públicos en Tokio. Es un hombre solitario que casi no habla, pero observa. Es un film de Wim Wenders, Días Perfectos (Perfect Days) de 2023. Hemos visto la película y ahora la vamos a analizar con Carlos Piegari, Matías Wendt y Alberto Szretter.

    Nuestra dinámica será al estilo de las viejas mesas redondas que se formaban luego de ver una película en los antiguos cineclubes. Que vaya este encuentro virtual como un homenaje al Cine Club Amigos del Arte que funcionó los domingos a la mañana, en Posadas hace 60 años, en el Cine Teatro Español, y que proyectaba películas fuera del circuito comercial.

    La trama de Días Perfectos es muy simple y ya la adelantamos arriba. Nos gustaría, para entrar en tema, una opinión general del film, de cada uno de los participantes. Dos líneas por favor, luego hablaremos de los distintos aspectos de esta maravillosa cinta, candidata a varios premios.

    Carlos Piegari (CP): ¿Puede ser una producción audiovisual una obra literaria? ¿Sin palabras se puede crear un texto-textura? Quizás sí, las imágenes tienen voz. Lo que, nuestra imaginación va construyendo es un relato interior. Los sonidos del silencio de Simon & Garfunkel. “Y en la luz desnuda vi / diez mil personas, tal vez más / gente hablando sin hablar / la gente escucha sin escuchar.”

    Matías Wendt (MW): Tal vez la película es una especie de culto a los desadaptados. A mí me gustó mucho ese juego o puesta en escena de la ambigüedad de la mirada, que involucra una suerte de exotismo/erotismo, envolviendo lo extraordinario en lo ordinario, impulsado por un cruce o enfrentamiento cultural (especie de cara a cara); que vincula lo distante de la cultura japonesa antigua, con su opacidad y sus tradiciones, con sus ritmos y sus pausas y sus silencios, embebida en la trama de la velocidad hipermoderna de la tradición occidental, con su ímpetu de transparencia (Los baños públicos y el tránsito ruidoso de la gente). 

    Alberto Szretter (AS): Es una buena cinta, pero nada más; que esté candidata al premio Oscar como mejor película extranjera (No lo ganó. Ganó Zona de Interés, de Jonathan Glazer) me parece mucho (aunque esto no quiera decir nada en el mundo del arte).

    Neaconatus (NEA): Ya vamos a fijarnos en otros aspectos, pero, Alberto, ¿por qué “solo” te parece una buena película, cuando fue aclamada, por ejemplo, en Cannes, y por diferentes entes cinematográficos y críticos del séptimo arte?

    AS: Porque independientemente de que Hiramaya, el personaje del film, sea un limpiador de baños públicos, al fin, un trabajo más, como cualquier otro, aunque posea su carga simbólica, en la historia contada no pasa nada. Wenders repasa sus días con una rutina exasperante; solo cambia la toma de planos de un día al otro. Quizás lo único que varía es la música que escucha (¡en casete!) en su vehículo (eléctrico) rumbo al trabajo, temas de varias décadas pasadas.

    NEA: ¿Qué opinan los demás?

    CP: No lo vi como desadaptado, tiene su tribu. La librera es un personaje hermoso, y lee libros usados. Algo muy importante. No me exasperó la rutina. Es un ejercicio consciente de libre albedrío. Se sugiere que ese hombre tuvo una vida anterior opulenta y la abandonó. Clausuró su historia, así me pareció, en la década de los setenta. Cuando (paradójicamente), Japón dispara tecnológicamente. Es un símbolo su elección analógica. Una rebeldía. Saca fotos aleatorias con una cámara no digital, con rollos que aún se revelan. Escucha casetes, tiene una radio con teclas y antena, su repertorio de canciones va en paralelo con su vida, que es setentera también, creo. Lee libros viejos, no cae en la lógica de leer lo (todo lo nuevo) a que nos obligan. No usa un cepillo de dientes a pilas. Pero toma café en lata que descarga de una máquina automática instalada junto a la puerta de su casa. Convive con esa torre multicolor de Tokio que representa el capitalismo rampante. Y frente a ella disfruta el juego de las sombras con el personaje que pronto morirá. Vivimos intentando atrapar la sombra de nuestras vidas perdidas. Es un llamado de atención. Sólo nos queda el estoicismo frente a una vida que no es nada. Apenas podemos convivir con las sombras de lo que fuimos. Hoy ya no somos más que un ectoplasma o peor, un holograma cursi de Abba. 

    NEA: ¿Qué piensan del personaje, el limpiador de baños de Tokio?

    MW: Hirayama encarna la tensión latente entre la honda tradición espiritual japonesa y el desarrollo de un capitalismo desaforado y sin alma, resuena como un personaje desfasado, de otro tiempo, especie de rōnin del siglo XXI, que se encuentra perdido en una temporalidad ajena o distante y que, sin embargo, ha logrado abrir o encontrar una suerte de paréntesis propio, propicio para vivir, a través de un modo de ser que hace de sus rituales, cotidianos, harto conocidos, una celebración. (¿Acaso sólo una evasión? ¿Una manera de morir?)

    AS: Para mí el limpiador es un personaje sin historia, o apenas -con suerte- deja entrever un ayer, (cuando aparece la sobrina). Y un hombre sin pasado es chato. Casi no tiene parlamento, palabras, pareciera que carece de guion. Su felicidad diaria (esos días perfectos), es superficial, fíjense que tampoco se esboza un futuro.

    CP:  Es evidente que sólo en Japón alguien puede organizar su vida a partir de limpiar baños públicos. Existe una dignidad cívica, impensable por estos lares. ¿Como vive un hombre o una mujer que mantienen limpio el baño de una estación de autobuses en Latinoamérica? Y la, aparente falta de guion, me sugiere tantos cortos y películas, que por una posición “snob” del realizador son absurdas, fragmentadas, no tienen continuidad, son nulas. En este caso el silencio dice mucho. Como en una partitura.

    NEA: hablemos de los aspectos colaterales, por ejemplo, la música, la fotografía, la dirección de cámara, sonidos, etcétera. Necesito sus opiniones.

    CP: La gente cree que esta producción es simple, es más compleja que una de Marvel. Es como el que toca un instrumento y mueve poco los dedos. Ese es un maestro. 

    MW: Lo de que no se esboza un futuro es bien interesante y creo que se volvió muy usual, tal vez tiene que ver con una falta de imaginación de época para mirar hacia adelante. De pronto la película tiene un clima postapocalíptico sin que haya ninguna gran catástrofe, ningún apocalipsis, nada. Es como si transcurriera en un tiempo regalado y sin historia, como si ya todo hubiera pasado y nos quedamos en un limbo que sigue porque no queda otra. Como viviendo en un duelo perpetuo de algo que no está esclarecido.

    CP: Pero sutilmente sugerido. Porque así es la vida, una suma de fragmentos emocionales. Simple y dura. Puede oscilar de una caja con fotos a alguien que se muere de cáncer terminal. Y le ruega al protagonista que cuide de su ex pareja.  

    AS: El diseño de producción es bueno. La fotografía, perfecta. Magníficos los pocos actores de la película, sobre todo la de Koji Yakusho, en su papel de hombre feliz haciendo lo que nadie quiere hacer. Esa imperturbable vida, incluso sonríe a lo más estúpido que le ocurre, me hace acordar a Mr. Chance, (¿recuerdan al genial Peter Sellers?) en Desde el Jardín, del libro de Jerzy Kosinki.

    NEA: Creemos desde la Revista que es una película de la que se puede hablar mucho, y verdaderamente extrañamos esas reuniones, café de por medio, donde luego de la proyección de un film, la gente, que le gustaba el cine, se reunía durante horas a comentar la película. Ojalá se renueve esa costumbre, aunque sea de manera virtual. Hoy día solamente vemos producciones distópicas y llena de efectos especiales.

    Neaconatus se ofrece de plataforma para reflexionar sobre películas. Esta, por ejemplo, de Wim Wenders es bella, aunque a Alberto le parezca una exageración la crítica en un periódico que afirma que trata del “enigma de la existencia”. Matías y Carlos podrían sumar muchas cosas más, seguramente, porque dentro de su sencillez, hay mensajes o lecturas, que pueden ser descubiertos. Solo queremos agregar que el título no es otra cosa que el plural de una canción de Lou Reed de 1972.  

    Link corsario para ver en la compu: https://www.tokyvideo.com/es/video/perfect-days-2023-vose-2?fbclid=IwAR0A7woma2_YfZqpfQkHeuUyB69Sxj8C0UWdmnItxNwrXqLUZn-ui1qazgQ

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