
Por NEACONATUS
Mientras se cumplen setenta años de los fusilamientos de José León Suárez, contra doce civiles, el jueves 11 de junio se inaugura el mundial. En aquellos tiempos de la revolución fusiladora en una semana mataron también al jefe del levantamiento General Juan José Valle, por ser peronista en el gobierno de su camarada el general Aramburu. En este tiempo en la tranquila Kansas City (no confundir con la tierra -es un decir- de Superman, Kansas) está la delegación argentina. La FIFA canceló el 75% de las habitaciones de la capacidad hotelera de la ciudad.
¿Qué pasó en este tiempo desde 1956 hasta 2026? Un mundo de historia ¿Dónde están los escritores, aparte de Rodolfo Walsh? Sí, sabemos que hay muchos textos que hablan de nuestra sufrida patria, pero ha sucedido tanto, que parece que todos, es poco. Contemporáneos al movimiento de resistencia hay que decir que los partidos políticos tradicionales (los radicales, los socialistas) estuvieron en contra de los que resistieron el golpe cívico militar (¿les trae a la memoria marzo de 1976?), es más, se manifestaron en la Plaza de Mayo apoyando a los fusiladores. Los asesinos estuvieron clandestinos hasta que Walsh descubrió e investigó y publicó en fascículos, luego en formato libro: Operación Masacre.
Aquí en Argentina pocos recuerdan los asesinatos de José León Suárez, el gobierno trata de distraer el aumento patrimonial de Adorni, el robo. La gente hace malabares para comprar lo elemental, busca segundas marcas o ya no busca, y espera que gane Argentina por lo menos en algo.
Pero, ¿por qué ensamblan (más allá de las fechas y líneas temporales) unos oscuros fusilamientos y un mundial desangelado? En la historia, esta conexión entre asesinatos con considerables cantidades de víctimas y juegos circenses masivos, produce reverberancias. Por ejemplo, retrocedamos en el tiempo hasta 1936. En tanto los matarifes nazis iniciaron un proceso de ascenso mortal sumando nuevos campos y más cadáveres, a los iniciales opositores políticos, se incorporaron ejecuciones por causas racistas, sexuales, étnicas y “asociales”, pues en Berlín tenían lugar los famosos Juegos Olímpicos del régimen de Adolf Hitler.
Y ahora, entremos al medio campo de la infamia en la Argentina de 1978, el año que la Dictadura logró apuntarse el mayor número de desapariciones y cima de los siniestros “vuelos de la muerte”. Simultáneamente los argentinos fueron anfitriones de la Copa Mundial de fútbol organizada por la FIFA.
Curioso vínculo metafórico expresa la frase: “el delantero fusiló al arquero”, generalmente de un “tiro” de penal. Después de setenta años los jugadores de fútbol concentrados con Messi en un hotel del centro del país de la hamburguesa, no escucharán los fuegos de artificio, ni la horrible canción de Shakira, la oficial del mundial. Pero a los yanquis les gusta el show: Se suceden otras ceremonias “inaugurales”: en Los Ángeles, a seguir con el partido EEUU contra Paraguay, y en Toronto, Canadá, a 1600 kilómetros con el partido que continúa: Canadá versus Bosnia.
Mientras tanto Ucrania, Rusia y Medio Oriente juegan un nuevo mundial de la muerte.