
En el libro de Alicia Marina Rossi El desafío de los mortales (Editorial Contexto 2020) reverbera el aura de la obra del intelectual chaqueño Eduardo Fracchia. En diálogo con NEACONATUS la misma autora lo reconoce como un homenaje tácito. Confirmamos esta sugerencia al leer en el trabajo de investigación de Martha Bardaro, Filosofía y poesía en Eduardo Fracchia (Una mirada filosófica de las Antipoesías) que para Fracchia la muerte no desjerarquiza al para-sí convirtiéndolo en un en-sí (Sartre) ni lo deja en estado de inconcluso al detener definitivamente su proceso de construirse a sí mismo por su ser-proyecto (Heidegger). Más bien parece ser un punto de llegada, un “por fin ser”, una conclusión que permite estar presente cuando ya no se esté. Pero a la vez, fiel a su resistencia contra dogmatismos y falsas certezas, asoma la duda cuando escribe con serenidad y sin miedos: “…Allí seré / o no.” Filosofía de la resistencia ante la idea de finitud según apunta Marina Coronel en el texto de contratapa del libro El desafío de los muertos.
Una novela que se activa con una frase disparada a quemarropa en Internet “Te animarías a desafiar a la muerte”. Muerte e Internet, dos términos de una ecuación ambigua. Por un lado las palabras e imágenes que subimos a la web pareciera que adquieren un estatus automático de infinitud, por siempre quedarán prisioneras en una nube ubicua. Internet es el cielo tan anhelado pero también el infierno tan temido, mejor aún, un purgatorio eterno de donde no se sale jamás. Puede resultar siniestro pero una de las coberturas que han empezado a incluir algunas compañías e incluso de manera gratuita en sus pólizas, como Decesos u Hogar, es la del borrado de nuestra “vida” digital. Con este servicio tratan de dar respuesta a un tema que preocupa a gran parte de la sociedad: el derecho a la intimidad. El libre albedrío, valga la paradoja, que nos otorga cuidar de nuestra muerte ineludible en tiempo real, un por fin dejar de ser, parafraseando en reversa a Fracchia.
En El desafío de los mortales uno de los personajes (el profesor de filosofía apodado Fangoso) afirma “la vida es un anticipo de la muerte y la muerte está anticipada en la vida misma, por lo tanto, no requiere de mi decisión ni de mi animosidad anticiparme. Saludos afectuosos por el tiempo muerto…” Así como anteriormente subrayamos que en este relato la muerte surfea digitalmente también se asoma la cita filosófica. Ya no estamos ante una ecuación binaria sino ante una posible triada dialéctica montada sobre el concepto de abstracción de lo tangible, que cosa es sino la muerte, la Internet y la filosofía.
Sin embargo el lector no debe temer enfrentarse a la lectura de esta novela pensado en que la propuesta es para iniciados en narrativas complejas, por el contrario Alicia Marina Rossi ha logrado que los capítulos se encadenen con un tempo rítmico muy dialógico, su veta poética brota entre página y página: “¿Quién sabe a dónde van nuestros ojos cuando se cierran para siempre? ¿Y si fueran a quedar enganchados en el techo, en las telarañas? ¡Oh, no, por favor que mis ojos salgan al patio y se vayan al río o a las montañas!”, ataca sin previo aviso y regresa el fluir de un habla cotidiana muy contemporánea. Aunque de a poco, bajo la aparente corriente mansa de la trama, se adivina la sombra de secretos que irán develándose a su tiempo.
La calidad de esta obra, como otras que el PROYECTO RESEÑA viene impulsando desde NEACONATUS nos impone algunas reflexiones incómodas. En la puja por estar (podemos cambiar “estar” y escribir “poder”) existe una larga tradición de lucha de lo que se ha llamado periferia contra el denominado centro, o sea Buenos Aires. Esos tirones y rebeldías ¿no son acaso disputas políticas, en el sentido amplio de la palabra? Posiblemente a más de uno estas disquisiciones le parecerán anticuadas, pero el tiempo pasa, y pasa rápido, y seguimos con una asimetría editorial injusta, y hasta podríamos denominarla, una humillación literaria. Simplemente, porque no somos menos que nadie, pero no figuramos nunca (¿no “estamos” diría Heidegger?) Y si por esas cosas raras de la vida nos dan algún centímetro un medio capitalino, se nos caracteriza como “del interior” ¿con regusto peyorativo?
Alicia Marina Rossi conjura una textura de personajes hilados entre sí a través de parentescos y amistades que atraviesan un segmento de tiempo amplio. Buscan respuestas del pasado, surgen cartas olvidadas, recuerdos escamoteados, la enfermedad omnipresente, enigmas susurrados, rupturas afectivas, violencias larvadas, la agenda histórica de casi todas las familias.
La novela además de desplegarse a través del recurso dinámico del diálogo apela a otra estrategia narrativa muy eficaz, el género epistolar. Una carta cruza el relato, se suele afirmar que toda la literatura es en cierto modo una carta. Un mensaje escrito remite a la oralidad y aporta una experiencia dramática que compromete al lector con los personajes del libro.
Salvatore, el timonel de las peripecias de El desafío de los mortales, navega entre dos dimensiones, una virtual: la de sus interlocutores en Internet y otra presencial, la de su entorno familiar. Esta dualidad es muy significativa pues representa la actual forma de ser y estar en el mundo de casi toda la humanidad. Una existencia externa e interna a la vez, somos seres clonados, aliens duplicados, de nosotros/as mismos: “Pensá que te habla el Gustavo que vos quieras”.
Alicia Marina Rossi interpela al lector sobre su capacidad de abstracción e inmersión en la lectura, con un tema perturbador: la muerte. Pero no sólo la biológica, sino todas esas muertes cotidianas a las que nos autocondenamos por temor a ser libres. Un libro muy recomendable para entrar al gimnasio de nuestro yo e intentar preguntarnos qué estamos haciendo con nuestras vidas.
En diálogo con NEACONATUS la autora respondió algunas incógnitas que surgieron al concluir de leer su obra.
¿Por qué escribió este libro?
Lo hice PARA DECIR. En mí, la narrativa se presenta contar una historia que tenga una idea, un pensamiento que yo crea íntima y profundamente que tiene ser dicho. Si no hay nada que valga la pena o la risa contar, es mejor callar. Una historia debe hacer sentir y pensar al lector.
¿Por qué la novela comienza con la frase “pensar la muerte es pensar la vida”?
Porque al pensar la muerte pensamos en nuestro final y tomamos conciencia de que somos pasajeros, transitorios, y es entonces cuando sentimos la necesidad de darle sentido a este viaje con fecha de partida y de llegada.
No cree que referirse a la muerte como eje de la novela podría espantar al lector.
No. El lector, ustedes y yo convivimos con la muerte en la pantalla, en los medios de comunicación, hoy con la Pandemia es un número, una estadística, pero la novela trata de las otras caras de la muerte, es otra versión, la historia muestra que hay otras formas de morir mientras seguimos vivos, hay otras muertes, y la propuesta es combatirlas, entonces ya se está hablando de la vida. La muerte biológica es una certidumbre que no podemos derrotar, sólo demorar. El desafío es enfrentar a aquellas que van matando las esperanzas, las ganas, la dignidad, la libertad, los proyectos, los sueños.
Y cuál es la trama de la novela.
El personaje principal un profesor de literatura, Salvatore, invita por internet, dispara en la web la pregunta: ¿Te animarías a anticiparte a la muerte?, y de esa manera, se abre el juego y los participantes entran con su propia historia en donde puede verse como enfrentan al miedo, al olvido, al abandono, a la marginación, a la discriminación, a la violencia, a la intolerancia, a la desesperanza. Enemigos que matan algún pedacito de nosotros. Y la trama va acercando a los personajes, de manera dinámica.
¿Cuándo nació en usted esta historia?
Fue en un acto de esperanza, (porque adquirir un libro es un acto de esperanza) compré la obra de Eduardo Fracchia Apuntes para una filosofía de la resistencia y el libro de Martha Bardaro “Filosofía y Poesía en Eduardo Fracchia”. Dos ensayos en una noche. Después de leerlos quise trasmitir esa filosofía, al menos un pedacito de ella a través de una novela, que tiene una llegada más masiva que un ensayo. Fue un compromiso íntimo con esos dos escritores. En su libro “Qué es la antropología filosófica, Martha Bardaro afirma: La Filosofía es algo tan vital como la vida misma, entonces ¿para qué convertirla en algo artificioso y rebuscado si podemos decir las verdades más profundas de manera sencilla? “Comprender a un maestro no es repetirlo, es prolongarlo. No es hacer de él una pieza de museo, sino un fermento” dice, citando a André Ligneul.
¿Un relato con perfil tan filosófico puede atrapar a los lectores?
Creo que el hombre seguirá preguntándose quién es, QUÉ SENTIDO TIENE SU VIDA, por los siglos de los siglos, más aun cuando lo BESTIAL de nosotros sale a la calle todos los días, y no sabemos adónde vamos a ir a parar. Somos seres inconclusos que nos vamos haciendo en cada gesto, que podemos construirnos y construir un NOSOTROS. Hoy estamos balbuceando ante una pandemia, perdidos.
¿Y los jóvenes?
Hay jóvenes en el relato que hacen acción. Puntomuerto es uno de ellos, un personaje anónimo y misterioso de la Web, que puede atraerlos. Lo deseo. Este libro es una forma de vencer al miedo y los jóvenes también lo tienen. Es para ellos. También la madre del protagonista es un drama con suspenso.
¿Qué es la escritura para usted?
Un compromiso con la ética y la estética y la manera más leal de ser quien soy. Somos mitad figura mitad expresión, sin la palabra, viviría a medias. O como dice un poema Si la poesía no me abrazara fugazmente y a su antojo sabría qué estoy muerta.
¿Qué le demanda a esta novela?
Espero que provoque algún nuevo pensamiento, un interrogante, que estire de las pestañas del lector y le ayude a abrir los ojos por un segundo, para verse y para vernos. Con un segundo de reflexión o de conmoción estaría satisfecha, ¿qué pretenciosa, verdad? Pero los sueños y los pensamientos son nuestros motores. En este siglo, que yo nomino el siglo del absurdo, es necesario oír con los ojos, hay un intento de ceguera y aturdimiento severos. Las palabras hacen ruido por todos lados, se nos vienen encima por los celulares, la Web, las redes sociales, la televisión, vienen amontonadas sin selección, falsas y verdaderas, vienen con imágenes que pegan fuerte y nos atontan, nos mienten, NOS CONFUNDEN y a veces con golpes bajos nos doblegan. Nos van estupidizando. Hay que resistir y ensordecer para AFUERA, escuchar nuestra voz, mirar para adentro, la esencia. En la voz intuitiva ancestral tal vez hallemos respuestas.
Me interesa mucho el tema, lo voy a leer