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El Garca, un profesional en ascenso

    Por NEACONATUS

    De buenas fuentes académicas estamos en condiciones de adelantar una primicia educativa. Una nueva y creativa oferta que, sin duda, enriquecerá el panorama pedagógico de Misiones, un equipo de prestigiosos investigadores y profesoras estaría redactando un proyecto inédito: la TECNICATURA EN COACHING EXTRACTIVO.

    La carga horaria se desarrollaría durante un año en 4 trimestres temáticos. Según algunos pormenores a los que hemos accedido, el objetivo se fundamenta en la necesidad de profesionalizar las innovadoras prácticas culturales que están modificando las conductas empáticas de la actual sociedad argentina, y la misionera, en especial. Cuando una comunidad, de manera espontánea, va mutando sus relaciones humanas es necesario atender, profesionalmente, esa demanda. Dotar de herramientas curriculares lo que la sociedad construye y normaliza en el día a día.

    Las tecnicaturas de corta duración son programas de estudios de nivel terciario que brindan formación técnica y práctica en áreas específicas, preparando a los estudiantes para desempeñarse en campos laborales concretos, casi de inmediato. Evitando itinerarios docentes que complejizan las oportunidades competitivas y emprendedoras que hacen a la meritocracia.

    Se suma a esta moderna dinámica de aprendizaje la plasticidad del coaching. Un proceso de acompañamiento y guía que prioriza lograr metas y fortalezas. Un coach ayuda a un individuo o grupo a explorar sus habilidades, identificar energías y superar obstáculos, utilizando técnicas como preguntas, prestar atención y retroalimentación. Una hermenéutica de la escucha. El objetivo principal es potenciar el desarrollo personal y profesional, mejorando el rendimiento y la calidad de vida (Claro, no es algo para todos/as…)

    Como corolario de esta propuesta cierra la noción de extractivismo. Un modelo de desarrollo económico que se basa en la explotación intensiva de recursos naturales, en este caso se focalizará en la plusvalía social. Es evidente la conjunción de factores transformadores en este proyecto: legitimación académica, educación personalizada y perfeccionamiento de la explotación de recursos humanos.

    Desde NEACONATUS extendemos la magnitud de esta Tecnicatura en Coaching Extractivo, y consideramos asimismo que dotará de entidad docta, legitimando la figura del nunca bien ponderado, garca. Un ser humano no valorizado en su real dimensión abusiva y depredadora. Una persona con talentos brillantes que sabe, intuitivamente, reconocer y marcar a quienes convertirá en subalternos sociales, mercantilizando su yo. Por ejemplo, el garca encarnado en la figura de un exitoso empresario que aplica una lógica que consiste en invertir la relación con sus asalariados hasta el absurdo. Es el trabajador el que extrae el capital del empresario, por lo tanto, el coaching extractivista consiste en un asesoramiento especial para que el amo aprenda a poner en práctica estrategias para impedir que siga siendo víctima del buscavidas, que se apropia de su peculio vendiendo trabajo cuando, en realidad, mercadea con humo discursivo y populista. ¡Cuidado con los subalternos! Agazapados en los estratos inferiores del derecho, comercian arteramente con sus capacidades, supuestamente, laborales y productivas.

    Dentro del grupo matriculado de garcas se sorteará una beca para que, gratuitamente, puedan seguir la carrera de “licenciatura” en despojos y rapiña de bienes naturales y servicios humanos. Una de las materias troncales será la historia de la agricultura. Porque un buen día se inventó la labranza. ¿Qué es la agricultura sino el cultivo de la tierra y de lo sembrado? Del nomadismo pasamos al sedentarismo, se fundaron los pueblos y dejamos de vagabundear sin ton ni son. La agricultura, una de las primeras ramas del trabajo fue un motor de progreso. El problema que se debatirá en las aulas es la evaluación de la fuerza laboral, el costo de la siembra directa vs. la clásica, el valor agregado al producto, y la robotización de, por ejemplo, la cosecha, de manera tal de buscar ahorro en la mano de obra. Se enseñarán estadísticas, cifras actualizadas de trabajadores y operarios en cada rama de rapacería, y como acelerar la exportación, sin dejar un peso en la zona de explotación. Anexo al plan de estudio se documentarán datos de manejo de certificados de venta al exterior, modos de evadir controles aduaneros y portuarios, y cómo conseguir facturas de grandes empresas extranjeras importadoras con cifras muy inferiores a lo que, realmente, transportan los contenedores de los barcos.

    Otro caso de estudio será el extractivismo urbano: el “modelo excluyente de ciudad”, ante la falta de vivienda digna el trabajador siempre vivirá en pánico de ser expulsado hacia la intemperie, el infalible “Síndrome del Desahucio”. Cabe aclarar que extractivismo no es sinónimo de capitalismo, como muchos comunicadores pretenden confundir. Construir un automóvil y comerciarlo, no es lo mismo que vender un paragolpe, un faro, una alarma de freno de mano, una bocina, o el mecanismo para levantar el vidrio de la ventana. La simple extracción de un recurso no configura una industria. En la definición de extractivismo la clave consiste en la venta a países importantes, económicamente significativos, de materia prima no elaborada, sin manufactura, no procesados. Todo producido a través de la robótica y la IA, sin la presencia demandante y plañidera de los seres humanos, con ese artero invento de las paritarias.

    Maristella Svampa y Enrique Viale escribieron en 2014 sobre el extractivismo no sólo acerca de los terratenientes sojeros y de la megaminería, sino sobre algo que desarrollarán los cursos: el desplazamiento de población, la aglutinación de riqueza y los daños ambientales, junto a la degradación social e institucional. La eliminación de la demodé clase obrera.

    Según el cientista social Alexis Rafstopolo existiría una moral “doppelganger” (a lo Naomi Klein) que naturalizaría la trampa. Desde un punto de vista filosófico, Hobbes declaró creer en una inclinación general en todo el género humano a desear el poder, aunque esto implique inmolarse. En realidad, nunca se llega a este estadio, sólo reptamos en los albañales de la humillación. Ya que mencionamos la palabra “cloaca”, cabe etimológicamente definir que Garca es el vesre de “cagar”. En un código menos chabacano podríamos definir que es un vocablo derivado, anagrama y apócope del verbo excretar, es posible que también sea una contracción de oli-garca (Aristóteles se ocupó de la oligarquía). Si desmenuzamos la palabra “oligarca”, podríamos fantasear con alguien que defeca sobre el mundo una especie de aceite (oli) espeso y grasoso para cocinarnos dentro de un caldero hirviente de ignominias.

    Garca no es lo mismo que “forro”. Forro en Argentina es quien carece de principios y valores, o que sus actitudes son tales que molestan, perturban la vida social, casi como un deportista muy hábil en joder al prójimo. Cierta analogía podría vincularse con la locución adjetiva “culo roto”. Podría decirse de alguien incapaz, durante toda su vida, de lograr algo por sí mismo (un fracasado), que opta por ser un parásito comunitario, aprovechándose de las ideas de otras personas, o del erario público.

    Los escritores Vicente y Hugo Muleiro publicaron a través de la editorial Planeta el libro Los Garcas, una tipología nacional. Consideran que “un garca es una persona que tiene gravemente perturbadas sus relaciones con la alteridad. Un garca establece con los demás, con el otro, una relación de sujeción y explotación y, en cualquier caso, de prejuicio y perjuicio.” Los autores consideran que “el garquismo es la síntesis de todas las ideologías retardatarias que atravesaron y atraviesan la historia argentina.”  

    El Garca exige sumisión para lograr “extraer” el mayor provecho de alguien. El poder genuino depende de la capacidad para expulsar o exterminar cualquier alianza previsible de grupos o individuos insumisos. La dominación y la rendición son cuestiones estructurales a la cultura humana y la civilización. El polémico Michel Houellebecq escribió una controvertida novela que tituló “Sumisión”, donde (en un futuro distópico) los franceses a diario recitarán las palabras que les abrirán las puertas de la religión islámica y una nueva vida: No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta. Claro, hoy los árabes puede que terminen interpretando la Torá. Porque, según una contingencia histórica, los roles de poder suben o bajan. De todos modos, existe otro factor perverso, la fuerza, física o psicológica. ¿Pista de ejercicio? Los colegios y los guetos (barriales y étnicos).

    Sumisión es dominar. El ser humano “dominó” la naturaleza para expoliarla, para “extraer” de ella lo que necesitara, y más; la misma operación efectuaron los abusones con los más débiles. En las relaciones humanas se “extrae” del otro/a (aún con su consentimiento), placer, tiempo, dinero, todo lo que sea intrínseco a un goce que colma el ego voraz del codicioso/a.

    Históricamente, el garca irrumpe en nuestra historia en tiempos de la colonia, instaurando el extractivismo de materias primas, creando familias acaudaladas donde el “garcaje” es un símbolo de poder, capitalismo agrario. Es racista y disciplinador, un violento (aparentemente) civilizado y de buenas maneras.

    Atraviesa toda nuestra construcción nacional, pero no nos importa en este artículo denostar a los “trepas” de las clases altas, sino al garca que vive al lado de nosotros/as y no lo reconocemos como tal. Garca, es el padre que va al colegio a increpar a la maestra que osó poner un límite al maleducado de su hijo, el automovilista que no cede el paso al peatón, el vecino que tira su basura en mi cantero, la vecina que no limpia los excrementos con que su perro tapiza la entrada a mi casa, el que atropella gatos con su moto como deporte, el que ruge durante un almuerzo familiar porque la comida está fría, el que corta árboles porque afean el portal de su edificio, el que pone la música al palo hasta que amanece durante su cumpleaños, el que me vende fideos a precio de caviar, el que niega una limosna porque los mendicantes se gastan la plata en vino, el que permite que niños deambulen descalzos y hambrientos por las calles, el que pasea su perro pit bull sin correa, el que insulta a su pareja porque demora en el baño secándose el pelo, los que organizan actos patrios en las escuelas con temperaturas bajo cero o a 50 grados de calor, los homófobos, los lesbofóbicos, los que encanutan comida en galpones a la vuelta de la esquina y no la distribuyen, los “telestars” del chetaje glamoroso, los escritores que se la creen, los añejos lectores de El Libro Gordo de Petete que hablan como si de jóvenes hubieran leído también la Ilíada y la Odisea, y ahora (con la “sabiduría que otorga la vejez”) están releyendo Proust. Y podrían sumarse muchos más ejemplos.

    NEACONATUS lo recomienda, no dejen de inscribirse en la TECNICATURA EN COACHING EXTRACTIVO, también enseñarán a leer y escribir. ¡Llame ya!

     

     

     

     

     

     

     

     

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