
Por Alicia Marina Rossi. Resistencia, Chaco. Escritora de poesía y novela

Las palabras del poder. Como lo anunciáramos en la anterior entrega, llegamos a otra palabra de uso y abuso actual: CONTEXTO.
Todo está en el contexto de la Pandemia. El mundo entra en ese contexto, y el contexto lo explica y fundamenta todo.
Creo que entramos a la pandemia del contexto. Tenemos que oírla y leerla hasta el cansancio. En diario, TV, Decretos de Necesidad y Urgencia, comunicados oficiales, todo está y todos estamos en el contexto del contexto de la pandemia.
Vayamos a consultar el Diccionario de la Lengua Española, así me lo enseñó mi padre. Su mejor regalo, un enorme ejemplar editado en 1917.
Contexto: el tejido de varias obras; y por extensión analógica, el enredo, complicación, unión o disposición, comúnmente enmarañada con que se analizan y entretejen. La serie del discurso, el tejido de la narración, el hilo de la historia, etc…
En el Diccionario actual de la RAE: Contexto: Entorno lingüístico del que depende el sentido de una palabra, frase o fragmento determinados // Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho.
Las palabras construyen realidades. Si la literatura imagina realidades posibles, realidades futuras, vidas alternativas, no podemos dejar que el contexto nos determine, la literatura y tal vez la vida consiste en descontextualizar.
Si bien es cierto que el hombre, cuando conoce algo nuevo le pone nombre, es su primera reacción: nombrar; no se puede englobar en una palabra todas las realidades.
¿Quién construye el contexto de la pandemia? ¿La pandemia, el hombre, la sociedad? ¿O el contexto de la pandemia nos construye?
También podemos cuestionar la globalización de la pandemia; no olvidemos que el término pandemia lleva en sí misma el concepto de propagación rápida de una enfermedad endémica a extensas regiones.
Pero NO es igual en las diversas geografías y culturas del planeta. Dejemos ya de meter al mundo todo detrás de una palabra, una idea, una sola posibilidad o realidad. No es verdad ni es posible.
La diversidad es la vida misma, dejemos de globalizarnos, el individuo, como ser diverso y único en el todo, es la cualidad y la riqueza de la creación misma.
La pandemia no determina UN contexto, ni nos globaliza. Resistamos las palabras virulentas que matan la capacidad de pensar y reflexionar, si se apoderan de nosotros determinan un presente único posible y condicionan nuestro futuro. Y en ese caso nos arrean y formamos parte de una MANADA.
Así llegamos a la otra palabra, que con sorpresa escucho de forma reiterada en los medios de comunicación. De un día para el otro soy parte de una manada humana. ¿A qué se refieren? ¿Qué significa integrar una manada?, pregunto por esta costumbre de curiosidad que cargo en el cuerpo y de sospecha cuando hace algo me hace cric.
Solía escucharla solo referida a manada de animales silvestres y salvajes o de ovejas.
Nunca me gustó ser parte de una masa uniforme ni amorfa, en cambio sí me apetece pertenecer a la especie del homo sapiens, aunque haber nacido mono o pez no hubiese estado mal.
Volvamos al diccionario de la RAE, siguiendo el consejo paternal.
Manada: Hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor.// Conjunto de ciertos animales de una misma especie que andan reunidos. Manada de pavos, de lobos. //…
Y en desuso: Cuadrilla o pelotón de gente
¿Es casual e inocente que el término MANADA haya salido a la luz en el CONTEXTO GLOBALIZADO del 2019/2020?
¿A qué rebaño pertenezco, quién es mi pastor, qué líder guía la manada humana y toma las decisiones que deberíamos respetar? ¿Qué soy, una hembra de la manada, un miembre de la manada?
Las manadas son grupos de individuos de una misma especie animal de condición salvaje que viven o se trasladan juntos para sobrevivir. Sociedades con estructuras específicas y particulares que caracterizan a cada especie. Manada de elefantes, delfines, leones, lobos.
Como podemos ver y oír mentes del poder se apoderan de una palabra, se empoderan con ella, la impulsan y difunden, luego la palabra se apodera de otras mentes en un círculo peligroso; y nosotros, vos y yo, sin decir palabra, sin beberla ni analizarla, formamos parte de una manada.
Así llegamos a la última palabra, de uso y abuso actual: EMPODERADO/A. Que pasará al tercer capítulo de El juego de las palabras.
Y para no perder la costumbre de poetizar la realidad, allá vamos:
Manada
Si empozara a los bárbaros
si desclavara la cicuta de sus manos
la vida
esa hembra proteica
no andaría por el mundo
anunciando holocaustos
con su pezón teñido de negro
sus boscajes murientes
y las aldeas floricidas
cubiertas de crespones.
Si la manada de hombres
no fuera tras la hembra
como bestia
si como potros heráldicos
protegieran la epifanía del poema
tal vez la vida
haría de este mundo
un maná.
Foto: Joaquín Núñez Abian