
Por Matías E. Wendt. Puerto Rico-Oberá. Escritor, profesor y estudiante de Historia y Filosofía
50 consideraciones acerca de un desplazamiento
1) Un pasaje de Camus en Diarios de viaje: “Todas las grandes acciones y todos los grandes pensamientos tienen un comienzo irrisorio.”
2) Estoy en un tren que va de Falkenberg (Elster) a Leipzig, algo así como dos horas y media de viaje entre campo abierto y cerros mal peinados por el viento salvaje que hay afuera.
3) De una librería de antigüedades me traje, casi regalados, un libro de poemas de Goethe y un libro de cuentos de Kafka.
4) Encuentro unas líneas de Goethe que traduzco como puedo: “¡Cómo te pareces al agua, alma de hombre! ¡Cómo te pareces al viento, destino del hombre!” No lo sé, Johann. El destino es una mancha de humedad en el techo; es el teléfono roto de la suerte; es el pájaro que no vuela, que está parado en el cobertizo del vecino de Ted Kaszynski, y que aprende a cantar imitando el sonido de la alarma del coche cada mañana.
5) Respecto del viento prefiero un pasaje de Valery: “¡El viento se levanta! ¡Hay que tratar de vivir!”
6) A mi lado hay cuatro niños, sentados de dos en dos, unos frente a otros, separados por una pequeña mesita que cualquiera podría imaginar, les sirve para comer o jugar o divertirse, pero no, ellos no juegan, tiene cada uno en su mano encendido un aparato luminoso que brilla y les dice cosas, inapreciables a la distancia, suficientes para hacerlos viajar dos horas y media en el tren sin decirse ni una palabra, sin mirarse ni una sola vez ni mirar, tampoco, por la ventana o por quién
pasa por el pasillo que conecta sus asientos con el de los demás pasajeros, harto invisibles.
7) Un pasaje de Camus en El mito de Sísifo: “Un hombre habla por teléfono detrás de un tabique de vidrio; no se le oye, pero se ve su mímica sin sentido: uno se pregunta por qué vive.”
8) Preguntas: ¿Qué clase de viaje estarán teniendo estos niños? ¿Cómo es que experimentan la distancia, su tiempo, su pesadez o su duración, desde una estación a la otra e incluso, la distancia entre ellos mismos? ¿Qué los separa y qué los reúne? ¿De qué manera su vivencia del viaje es diferente a la de una habitación cerrada?
9) Una idea espantosa: Estamos en presencia de la producción de niños quietos.
10) Hablando de una habitación cerrada, recuerdo un ensayo, no tan conocido de Virginia Woolf, acerca de pasear, que dice: “Cuando salimos de casa una deliciosa tarde entre las cuatro y las seis, nos liberamos del yo que conocen nuestros amigos y pasamos a formar parte de ese inmenso ejército republicano de vagabundos anónimos, cuya compañía resulta de lo más agradable después de la soledad de la propia habitación […] En cada una de estas vidas se podía penetrar un trecho, lo suficiente como para que a uno le diera la impresión de no estar amarrado a una única mente, sino que por un breve espacio de tiempo, por unos minutos, puede inmiscuirse en los cuerpos y mentes de los otros.”
11) Un pasaje feliz de Poeta en Nueva York: “Existen las montañas, lo sé.”
12) Un cuento de Kafka: “- Yo no sé –exclamé sin voz-, realmente no sé. Si no viene nadie, nadie viene. No hice mal a nadie, nadie me hizo mal, y sin embargo nadie quiere ayudarme. Absolutamente nadie. Y sin embargo no es así. Simplemente, nadie me ayuda; si no, absolutamente nadie me gustaría. Me gustaría mucho –¿por qué no? – hacer una excursión con un grupo de absolutamente nadie. Naturalmente, a la montaña; ¿adónde, si no? ¡Cómo se apiñan esos brazos extendidos y entrelazados, todos esos pies con sus innumerables pasitos! Por supuesto, todos están vestidos de etiqueta. Vamos tan contentos, el viento se cuela por los intersticios del grupo y de nuestros cuerpos. En la montaña nuestras gargantas se sienten libres. Es asombroso que no cantemos.”
13) Un pasaje de Thoreau en Walden: “Perderse en los bosques es una experiencia tan sorprendente y memorable como valiosa. Solo cuando estamos totalmente perdidos —y solo hace falta hacer girar a un hombre sobre sí mismo con los ojos cerrados para que se halle desorientado en este mundo—, tomamos conciencia de la inmensidad y de la extrañeza de la naturaleza. […] No nos encontramos a nosotros mismos hasta que no estamos perdidos, o en otras palabras, hasta que no perdemos el mundo y podemos reconocer dónde estamos y cuál es la infinita extensión de nuestras relaciones.”
14) Un verso del poeta chileno Juan Luis Martínez: “Cuando era chico me perdí en el bosque, ahora el bosque tiene mi edad.”
15) Una observación inteligente: Para referirse a las partes de su propio cuerpo, los wintus del centro-norte de California, no utilizaban las palabras izquierdo y derecho, sino los puntos cardinales. En esta lengua, el yo solo existe en relación con el resto del mundo, es una lengua en la que, podríamos decir, es imposible que exista un tú sin las montañas, sin el bosque, el viento y la lluvia y los demás pasajeros. En wintu, sólo se está perdido cuando no se tiene un mundo con el que establecer un lazo. En otras palabras, en wintu lo necesario es el entorno, lo que nos reúne y nos permite ser y estar; sin él, vos y yo y quién quieras, somos contingentes, lo más parecido a eso que Schopenhauer llamaba un inesperado accidente en la bienaventurada calma de la nada.
16) Hablando de establecer un lazo con el mundo, un pasaje de Varrón, un tiempo pretor y otro tiempo bibliotecario de Julio César: “Si no se valía nada, non hilum…, nihili…, el irrelevante, el que no importaba (est nihili qui non hili erat). Nihilismo, ‘el olvido del problema del sentido del ser.” Nihil = nada, e hilum = hilo, forman el nihilium del interior de la caña, algo sin hilo, sin filamento, sin fibra. Lo hueco. Nihilismo no es solamente la negación, ni es la mirada de Kirílov en Los demonios ni las cavilaciones de Bazárov en Padres e hijos, sino algo más sencillo: ningún hilo (ne-hilum), ningún nexo que nos vincule significativamente a cosa alguna fuera de nosotros.
17) Kierkegaard puso el dedo en la llaga: todo nuestro malentendido procede de la incapacidad de tutearse a uno mismo.
18) Un pasaje de Dorothy Lee: “Cuando el wintu se dirige hacia la cabecera del río, las colinas están al oeste y el río al este, y le pica un mosquito en el brazo oeste. En el camino de vuelta, las colinas siguen al oeste, pero cuando se rasca la picadura del mosquito se rasca el brazo este.”
19) Una averiguación: La última persona que hablaba la lengua wintu del norte con fluidez, Flora Jones, falleció en 2003. De acuerdo con Matt Root, en la tribu vecina de Pit River quedan tres indios que han retenido parte de la antigua jerga y del sistema de pronunciación del wintu.
20) Sube al tren un muchacho corriendo, tiene que atajar la puerta para que no lo aprese. Se coloca en el medio del pasillo, junto a la puerta del baño. Habla con alguien a través de unos auriculares inalámbricos, muy fuerte. Habla con alguien que desconocemos, pero habla también para todos nosotros. No entiendo lo que dice ni puedo distinguir cabalmente en qué idioma lo dice, pero acompaña sus palabras con sus manos, gesticula y por sus manos entiendo que trata de explicarse o de explicar algún punto, con énfasis, incluso con exasperación. Si tan sólo su interlocutor – probablemente de otro mundo, quién sabe un extraterrestre – pudiera verlo esforzarse y reproducir cinéticamente cada palabra con sus manos, tal vez entendería. Quién sabe y el muchacho no es otro que un wintu desacoplado de su hábitat. Un primo o hermano de los Pit River lidiando con la aspereza de su incomunicación. ¿Me pregunto quién podría reconocer a un wintu en un tren o juzgar cómo se sentiría Flora Jones viajando en una habitación cerrada o paseando, también, por qué no, entre los pasillos de un Centro Comercial o de un Farmacity?
21) Un pasaje de Bohumil Hrabal en Trenes estrictamente vigilados: “Se viajará tan rápido que será mejor quedarse en casa.”
22) Un recuerdo de otra conversación para alimentar esta conversación: Un amigo de la ciudad deseaba ver las estrellas como en el campo, para ello, en lugar de viajar al campo de noche y tirarse en algún pastito, buscó otra manera de fabricarse la experiencia. Descargó varias imágenes de alta resolución de una constelación específica, las proyectó en una pantalla grande y, con tapones en los oídos y todas las luces apagadas, se sentó muy cerca de ella, para que la imagen abarque todo su campo visual. Así, en sus palabras, “consigo que todo rastro de lo humano pase a un segundo plano, que se desvanezca en la medida de lo posible.”
23) Otro pasaje de su relato: “Es difícil apagar la conciencia y no puede hacerse conscientemente. En fin, tarde o temprano, te duermes, y a veces sentado frente a la pantalla con la luz apagada, mi conciencia también se apaga, y lo que queda es puro objeto, las luces estelares articulando la forma de la constelación, su inmensidad, su silencio, su bruta y pura existencia, ajena y muy lejana de las guerras y las idioteces humanas.”
24) Un pasaje de Camus en El extranjero: “Me tendía, miraba al cielo y me esforzaba por interesarme.”
25) Un pasaje de Wittgenstein en el Tractatus: “No cómo sea el mundo es lo místico, sino que sea”.
26) Un problema de época: Aburrimiento = ab-horrere: sentir horror, estar erizado, tener miedo (ante el vacío). Estar aburrido es una puerta a la angustia, ese miedo sin objeto, miedo a Nada en concreto, vértigo ante la incertidumbre de la posibilidad frente a la posibilidad.
27) Un pasaje de Luciano en Prometeo en el Cáucaso: “Me parecía que le faltaba alguna cosa a la divinidad, en tanto que no había nada que oponerle.”
28) Hablando de fabricarse experiencias, cada vez proliferan más herramientas para desentenderse y estar “como en casa” en todas partes. Desde estufas eléctricas que simulan una fogata, fondos de pantalla que simulan acuarios, playlist de horas enteras para escuchar el sonido de una tarde campestre cerca del arroyo preferido de la infancia, hasta aplicaciones digitales que hacen las veces de amigos, de enemigos, de expertos y de cómplices; más no queda claro en todo esto cómo el rastro de lo humano podría pasar a un segundo plano.
29) ¿Qué es la experiencia? Según Lao-Tse: “Saber que lo que vivimos va a morir con nosotros.”
30) Para Simone Weil la experiencia constituye un estado de la atención, que consiste en un ejercicio de vaciamiento interior, una operación mental que busca poner un coto al pensamiento, en sus palabras: “Muy a menudo se confunde la atención con una especie de esfuerzo muscular. Si se dice a los alumnos: ‘Ahora van a prestar atención’, se les ve fruncir las cejas, retener la respiración, contraer los músculos. Si pasado un par de minutos se les pregunta a qué están prestando atención, no serán capaces de responder. No han prestado atención a nada”. Contrario a lo que se cree, la atención implica un retiro y no una propiedad, el objeto aparece sólo cuando encuentra espacio, cuando no se lo quiere atrapar, ni hay interés en poseerlo. Dice Simone Weil: “Todos los contrasentidos y todas las torpezas de estilo y los defectos en el encadenamiento de las ideas tienen su origen en el hecho de que el pensamiento, precipitándose apresuradamente sobre algo y quedando así lleno de forma prematura, no se encuentra ya disponible para acoger la verdad de la cosa. La causa es siempre la pretensión de ser activo, de querer buscarla de inmediato”.
31) En el aforismo “El principal defecto de los hombres activos” Nietzsche escribe: “A los activos les falta habitualmente una actividad superior […] en este respecto son holgazanes […] Los activos ruedan, como rueda una piedra, conforme a la estupidez de la mecánica.”
32) Un pasaje de Walter Benjamin en Las Afinidades electivas de Goethe: “Si uno, conforme vaya progresando el viaje en el futuro, dirigiese su atención no sólo a lo llamativo sino a lo significativo, debería obtener a fin de cuentas una buena cosecha para sí y para otros […] primero ensayar qué de simbólico puedo al fin notar, pero especialmente practicar en lugares extraños, lugares que no haya visto antes.”
33) En uno de sus libros de estudio del urbanismo, René Boer propone el concepto de “smooth city” (que podríamos traducir como ‘lizo’ o ‘suave’), para referirse a la experiencia de una totalidad envolvente, sin costuras, en los centros urbanos; es decir, a la confección de espacios visualmente homogéneos e integrados donde departamentos en renta en AirBnB, cafés y tiendas de marcas globales como Starbucks o 7-Eleven proporcionan un entorno en el que turistas, nómadas digitales y gente de clase media alta pueden comprar de forma eficiente y optimizada, alcanzando una felicidad sin fricción. La integración es arquitectónica y estética, jurídica y tecnológica. Un marco jurídico legaliza la gentrificación y una infraestructura tecnológica de aplicaciones en el iPhone último modelo facilita el flujo invisible de dinero que pone un Uber a tu disposición, que entrega cualquier producto a tu puerta, y hace opcional la interacción con otros seres humanos. René Boer plantea que, con su ética hiper-comercial y su estética del entretenimiento dietético, la smooth city es una ciudad que pierde vitalidad, de ahí que le oponga el concepto de porosidad: una ciudad porosa conserva espacios heterogéneos en los que pueden darse expresiones socioculturales que no se conforman necesariamente a una planeación oficial, esto es lo que la mantiene viva e interesante.
34) Un pasaje de Camus en Verano: “Forzados a vivir ante un paisaje admirable, los oraneses han conseguido salir victoriosos de esta temible prueba recubriéndose de edificaciones bien feas.”
35) A lo largo de su obra, Theodor Adorno advierte la atrofia de la experiencia bajo las condiciones sociales de lo que llama un mundo administrado, con un entorno apagado y confiable y con los poros cerrados; atrofia que involucra la propia experiencia de prestar atención, de sentir y de pensar.
36) Un pasaje de Shakespeare: “El espectáculo —dice Hamlet— es la trampa donde atraparé la conciencia del rey.”
37) Un pasaje de Walter Benjamin en El concepto de crítica de arte en el Romanticismo alemán: “Porque la belleza no es apariencia, no es velo que cubra toda cosa. Como tal, ella misma no es fenómeno […] Por eso la apariencia quizá sea un engaño en cualquier otra parte, más la belleza es infinitamente inaparente. Aquí se funda la antiquísima opinión de que en el desvelamiento se transforma lo velado, y que, para mantenerlo idéntico a sí mismo es preciso velarlo.”
38) Un pasaje de Camus en Verano: “Para cierta raza de hombres, el ser humano en todos los lugares donde es bello es una amarga patria.”
39) Un pasaje de Simone Weil en Echar Raíces: “Si los acontecimientos que acabamos de atravesar no bastan para advertirnos de que ha de cambiar nuestra manera de amar a la patria, ¿qué podrá aleccionarnos? ¿Puede haber algo que despierte más la atención que un mazazo en la cabeza?”
40) Un apátrida es el que no recuerda un camino tomado ayer.
41) Unos versos de Ramón Andrés: “No huele igual el vagón que va al Norte que aquel que corre hacia el Sur; huele distinta la Historia y aquello que se va a buscar.”
42) Bronislaw Geremek fue un historiador polaco, especializado en las peculiaridades de los pobres medievales, entre otras cosas estudió la manera en la que los pobres viajan, más precisamente a aquellos que iban de un lugar a otro sin oficio ni beneficio, inventándoselas por los caminos de Europa. Había, según cuenta, tantas clases de vagabundos como formas del hambre y la mendicidad: los Lossner llevaban cadenas para pedir limosna y aseguraban que se habían salvado de las galeras infieles; los Vopper fingían locura; los Schwaiger se cubrían con estiércol de caballo y lo deshacían en agua para simularse enfermos; los Acadentes imitaban la epilepsia; los Cocchini iban desnudos; los Affarinati mendigaban harina para hacer pan bendito y hostias; los Allampadati pedían aceite (que luego vendían) para alumbrar las imágenes santas; los Burati aparentaban tener como padres a gentes impías que no habían consentido arrodillarse ante el Santísimo, por lo que debían purgar la ignominia de sus mayores.
43) Un pasaje de Camus en Los muros absurdos: “Un peldaño más abajo y nos encontramos con lo extraño: advertimos que el mundo es “espeso”, entrevemos hasta qué punto una piedra nos es extraña e irreductible, con qué intensidad puede negarnos la naturaleza, un paisaje. En el fondo de toda belleza yace algo inhumano, y esas colinas, la dulzura del cielo, esos dibujos de árboles pierden, al cabo de un minuto, el sentido ilusorio con que los revestíamos y en adelante quedan más lejanos que un paraíso perdido. La hostilidad primitiva del mundo remonta su curso hasta nosotros a través de los milenios. Durante un segundo no lo comprendemos, porque durante siglos de él hemos abrazado las figuras y los dibujos que poníamos previamente, porque en adelante nos faltarán las fuerzas para emplear ese artificio. El mundo se nos escapa porque vuelve a ser él mismo.”
44) Un pasaje de Ramón Andrés: “Nadie ha pasado por aquí, y, sin embargo, todo está pisoteado.”
45) Kierkegaard notó la siguiente agudeza: que prefiramos leer comedias en compañía y tragedias a solas.
46) El arquetipo del pasajero del tren no es otro que Gregor Samsa, un viajante de comercio al que le crecen patas y antenas, su espinazo se arquea, su vientre se llena de puntos blancos y todo esto sólo le causa un ligero fastidio; su atención no está puesta en su naturaleza de insecto, sino en el descontento que le causará a su patrón su ausencia.
47) El secreto de Kafka reside en una ambigüedad que obliga al lector a releer. Sus desenlaces, o la ausencia de desenlaces, sugieren explicaciones, pero que no se revelan claramente y que exigen, para que parezcan fundadas, una relectura desde otro ángulo. Así, La Metamorfosis, por ejemplo, simboliza ciertamente la horrible imaginería de una ética de la lucidez, pero es también el producto de ese incalculable asombro que experimenta el hombre al sentir la bestia en la que se convierte sin esfuerzo.
48) Unos versos de Ramón Andrés: “oyen a Sísifo cada noche, a eso de las once, escuchan lo que su piedra tritura, oyen el esfuerzo, el reniego, el resoplo, y está harto, sabe que no es mito.”
49) Un pasaje de Adorno en Mínima Moralia: “¿Qué sería una felicidad que no se midiere con la inconmensurable tristeza de lo que acontece? Porque el curso del mundo está trastornado. El que se adapta con cuidado a él se convierte en partícipe de la locura, mientras que sólo el excéntrico puede sostenerse y contener el absurdo.”
50) Un pasaje de Camus en La creación sin mañana: “Advierto ahora, por lo tanto, que la esperanza no puede ser eludida para siempre y que puede asaltar súbitamente y sin motivo aparente a los mismos que se creían liberados de ella.”