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Los dioses están solos

    Por Alberto Szretter. Posadas-Puerto Rico. Escritor y médico.

    Eran amigos, primero epistolares, luego se conocieron y estrecharon la relación; estuvieron juntos en encuentros, tertulias (hay decenas de fotos) y conferencias, por ejemplo, en la que dieron en la Facultad de Arquitectura de Lima en 1967, abarrotada de estudiantes. Esta reunión fue importante: ahí nació la teoría del peruano de la escritura insurreccional del colombiano, que luego sería, en forma de libro, “Historia de un deicidio”. Sintéticamente: el escritor mata a Dios, lo suplanta porque no está conforme con la vida, y crea un mundo, mintiendo, por supuesto, que no hay otra forma de llegar a la verdad esencial.

    La idea de Mario Vargas Llosa sobre Cien años de soledad, es la del nacimiento de un universo literario a partir de una muerte. José Arcadio Buendía, el fundador, mata a un hombre, igual que el abuelo de García Márquez en la vida real. También en la vida real del militar Rafael Uribe Uribe y la guerra de los mil días, se basa la historia del hijo de José Arcadio, el coronel Aureliano Buendía, que se insubordinó treinta y dos veces contra el poder (fallando en todos los levantamientos). Pero la reflexión crítica de Vargas Llosa es que atrás de construcciones, lluvias torrenciales, delirios centenarios, maldiciones de cola de cerdo, y visitas para conocer el hielo, está la todopoderosa mano de García Márquez. No puede haber semejante cosmos o caos fantástico y hermoso sin una ocurrencia “divina”.  

    Hasta ahí eran amigos, muy amigos. Pero se pelearon a muerte. ¿Qué pasó?

    El 12 de febrero de 1976, en México D. F., cuando Gabo, después de mucho tiempo sin verse, se acercó a don Mario a saludarlo, este le dio un puñetazo “por lo que hiciste a mi esposa, Patricia, en Barcelona”. Entre paréntesis, Patricia es prima carnal del escritor. Buscamos aclarar el punto y no pudimos. Hay varias versiones, que ella le contó al colombiano las infidelidades de su marido (que en ese momento la había abandonado por la limeña Susana Díez) y Gabo le dijo que se divorciara; que Gabo la coqueteó a Patricia, o que le devolviera los cuernos con él, y ella lo delató; que Patricia se insinuó a Gabo, para vengarse de los engaños frecuentes de Mario, y el amigo la rechazó, y despechada se mal quejó a su esposo (que para ese entonces había regresado al hogar).

    A este problema se le agregó la diferencia política: el apoyo de García Márquez a Fidel Castro y a la revolución cubana, y la derechización de Vargas Llosa, y el caso Padilla.

    Lo cierto es que en numerosas oportunidades fueron reeditadas las obras completas del peruano, menos una, aquella escrita por él que halagaba al otro: Historia de un deicidio.

    Sin embargo, en 2021 Alfaguara publicó el libro con el título de Dos soledades.

    Dos soledades que no durarán cien años, sino una eternidad: el caprichoso, celoso e incontable tiempo de los creadores.

     

     

     

     

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