
Por NEACONATUS
Borges decía que Jonathan Swift se había propuesto desacreditar a la especie humana. Siguiendo esa impresión del gran Georgie, no muy lejos, estuvo Ambrose Bierce que admiraba al autor de Gulliver.
El mal de Bierce mencionado por Juan Sasturain en el discurso de inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires, se refiere a este escritor norteamericano, que empleó un estilo irónico y corrosivo en sus textos.
Ambrose Bierce (Ohio, 1842- México, 1914) fue un escritor cáustico, mordaz, cruzado por la sensación pesimista sobre el rumbo de la sociedad humana. Para él los seres humanos están faltos de bondad y padecen un egoísmo profundo. Fue periodista y cuentista de tramas hondamente críticas, sarcásticas, al mejor estilo Mark Twain y su maestro irlandés Swift. El mal de Bierce que nombra Sasturain se refiere a esa categoría social de decadencia moral, de abulia, de megalomanía, de violencia; igual a la que estamos viviendo en el país, en la actualidad, donde se proclama una consigna y se desdice en cuestión de horas, sin culpa, “sin-vergüenza” alguna.
Hacia 1913, Bierce fue a México y se unió al ejército de Pancho Villa Meses después se le perdió el rastro. Se cree que ingresó a la “Zona del Silencio”, que no es una metáfora, sino una vasta extensión en el desierto chihuahuense, en la parte central del Bolsón de Mapimí, con mitos extraños e historias de extraterrestres, a las que hay que sumar anomalías magnéticas y rotaciones impredecibles de las agujas y los sensores, que impiden la transmisión de radio; y es sumamente árida, llena de misterio.
Muy pronto Posadas (Misiones) celebrará su propia feria del libro y también desembarcará en Buenos Aires con un grupo de obras vernáculas que fueron seleccionadas. No creemos que nos aqueje ninguna dolencia cósmica cercana a los misterios de Poe o Lovecraft. Que mucho necesitamos exorcizar con literatura, arte y cultura nuestros propios demonios. Luchar por construir acción comunitaria, más allá de la anomia social que acecha siempre dispuesta a vencer la resistencia de la creatividad.