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Muerte de una voz que hoy necesitamos

    Por NEACONATUS

    Juan Gelman nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930 y falleció el 14 de enero de 2014 en México. Periodista, traductor, pero por sobre todo poeta, fue un militante muy activo de las organizaciones guerrilleras. Su vida estuvo signada por el secuestro y desaparición de sus hijos y la búsqueda de su nieta nacida en cautiverio.

    Sus padres fueron inmigrantes ucranianos judíos. Muy jovencito ingresó a la Federación Juvenil Comunista. Abandonó sus estudios formales para dedicarse de lleno a la poesía y militar políticamente. De aquellos años juveniles es el libro Violín y otras cuestiones.

    Luego de sufrir la cárcel por el plan Conintes (1963) abandonó el PC y se acercó al peronismo revolucionario. Ese fue el tiempo del grupo Nueva Expresión y la formación de la editorial La Rosa Blindada. Trabajó como jefe de Redacción de la revista Panorama, luego estuvo en la famosa revista Crisis y en el diario Noticias (1974). Militó en FAR y Montoneros, agrupación esta última de la que salió por disidencia con la conducción y con lo que se conoció como contraofensiva. Lo hizo de manera pública a través de una carta publicada por el diario Le Monde, de Francia.

    Después de 1983 como tenía causas abiertas y continuaron los juicios contra los activistas populares, no regresó al país desde el exilio donde estaba. Esto provocó la solidaridad de un amplio espectro de escritores latinoamericanos. Recién en 1988 la justicia dejó sin efecto la orden de captura. Rechazó el indulto de Carlos Menem de 1989. Se encontró con su nieta Macarena Gelman (hija de su hijo Marcelo Ariel y de su nuera Claudia Irureta Goyena) que había nacido en Uruguay, en cautiverio.

    Gelman publicó numerosos libros y recibió muchos premios, entre ellos el Premio Cervantes (2007).

    “Ha muerto un hombre

    y están juntando sangre en cucharitas,

    querido Juan, has muerto finalmente.

    De nada te valieron tus pedazos

    Mojados de ternura.

    “Cómo ha sido posible

    que te fueras por un agujerito

    y nadie haya ponido el dedo

    para que te quedaras”.

    No corregir “ponido”. El poeta lo quiso así, tiene licencia para escribir de esta forma, no se tiene que entender como un error ortográfico, aunque le pese a la RAE y sus adláteres locales, los ortografistas. Orto no solo quiere decir derecho, sino también, culo y nacimiento, aurora. ¿Los ortografistas podrían ser los que velan la luz en estos tiempos del sagrado culo?

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