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Ortografía tóxica

    Por NEACONATUS

    Errores que no sabemos que son errores

    La escritora y docente Evelin Rucker, desde Misiones, ha lanzado un proyecto editorial digital. La respuesta por parte del público a superado las expectatvas.

    Nos dice la autora a modo de presentación.

    “¿Qué entendemos por saber escribir?, ¿a qué nos referimos cuando alguien dice que sabe escribir? Según la psicología, una persona sabe redactar cuando puede escribir al menos dos páginas explicando una opinión y logra hacerlo de forma correcta, clara, cohesionada, de modo que pueda entenderlo un lector competente. Pero, producir estas páginas es una tarea mental difícil de lograr sin formación especializada. Escribir (bien) es una de las tareas más complejas que puede realizar una persona.

    Por lo tanto, la responsabilidad de un autor es, no solo preocuparse de decir cosas, sino preocuparse también por que el lector las entienda. Y para eso debe consultar el diccionario y repasar gramática. Solo el que falsamente está seguro de lo que hace no consulta y, seguro, se equivoca. La diferencia entre quien escribe bien y quien no, serán entonces, no las dudas sino tener más conciencia de ellas y tener más recursos para resolverlas.

    El que escribe y no se compromete con la palabra, deja de tenerla como herramienta indispensable.

    Privilegiar la escritura es, de algún modo, la mejor manera de pensar. La escritura es la decisión, es la responsabilidad incesantemente reactivada de elegir una posición en el mundo comprendiendo que saber las palabras no es lo mismo que saber acerca de las palabras.

    La ausencia de tildes, el grito desesperado de las mayúsculas corridas, la abundancia de puntos suspensivos, la sintaxis fracturada y atada con alambres son nada más que algunos de los sufrimientos carnales de la palabra. Los adjetivos, tan vapuleados, son esas puertas del lenguaje por donde lo ideológico y lo imaginario penetran en grandes oleadas; deben ser siempre pesados (y pensados) antes de modificar a un sustantivo.

    Cuando se comprueba que las reglas gramaticales, ortográficas y sintácticas son imprescindibles para lograr buenos textos, es cuando se las puede romper y jugar con ellas. En el arte en general, las grandes obras rompen reglas o crean otras nuevas. Esto se logra desde el conocimiento y desde el manejo de la técnica.

    Finalmente, y como punto en extremo importante, para escribir bien hay que ejercitar el escribir; pero antes (y durante) hay que leer. Lo dicen otros y también lo digo yo. Leer, leer mucho, pero mucho en serio (“de en serio” decimos en Misiones). Leer buenos libros. Leer de todo, todo tipo de géneros. También encontrar momentos para leer algo diferente, por el solo hecho de disfrutar de las palabras bien tejidas, sin ir detrás de una historia.

    Acordemos entonces que una buena meta es aprender a escribir mejor cada día, poder jugar con el idioma, darle matices, golpes y susurros. También saber, que cuanto más se aprende, menos tiempo se pasa corrigiendo. Pero que corregir, hay que corregir siempre. Al principio, con mucha ayuda; después, con el tiempo y ejercitando será menos.

    Entonces y solamente entonces podremos conocer el goce infinito de la escritura.”

    Diseño y diagramación: Daniela Bochert. Ilustración de tapa: Daniela Bochert. Impreso en la Argentina Primera edición: Marzo 2024

    Se puede adquirir a través de las rede sociales de la autora: https://www.facebook.com/evelin.rucker – https://www.instagram.com/ruckerevelin/

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