
Por Santiago Morales. Posadas, escritor
Otra vez esta necesidad maníaca de escribir sobre lo que se lee.
En Pombero Marina Closs está más Las olas que nunca. En el relato, el primero, del libro con el mismo nombre. Después se desoliza, para meterse en otras claves y otras ondulaciones más de río sin desentonar con la óptica adverbial del Quién.
El poema en prosa Pombero (porque lo leo así o porque lo creo) empieza y reincide con una onomatopeya de letras infrecuentes como Z y K.
En un párrafo de nueve líneas dice cinco veces la palabra “Viene”. Es un texto de venir y no de ir, que sería menos alarmante.
En el cuarto párrafo de la página veintitrés dice seis veces “Míos” una palabra que resume todo. Es un texto de tener o no tener. El duende mitológico anda desahuciado por ahí diciendo Solo es mío lo que pierdo, para sus adentros. Su carcasa demoniaca dice otras cosas, con Z y con K, con extrañas formas, palabras, movimientos, entrecruces, arraigos. ¿Por qué la carcasa de tu prosa está hecha siempre de poesía? Deambulo con mustiez como Joker, como Yo, el supremo, como Memorias de Adriano, como Ricardo III. No es justo el mundo, para los seres y para los seres imaginarios. Ni siquiera para los endiosados, los patrimonio y lo monumento. Za kri, el enigma, se descifra en Sacrilegio. Nadie va a desterrar a los escalofriantes porque son nuestros. Sólo él puede tener la voz, por eso Closs lo hace cavilar, desde la primera persona.
Más adelante, en otra cresta, el primer párrafo de Suzumushi contiene “Salón” cinco veces. O tal vez no. Haría una lista de las veces que lo dice y otra de las listas que encuentro en todo el libro. Como una informalidad. Y si por necesidad de formalidades el cuento Si yo fuera alguien no lo consideramos un poema en prosa por su extensión entonces es prosa poética ¿y qué? Quizá mejor es un haikú entre historias extraordinarias de migrantes e Inmigrantes. Y entre paréntesis no está solo la traducción de colectividades sino todos los seres, los quiénes de esa pequeña voz de miedo antitiránica de un lenguaje.
Quién es verdaderamente la abuela de los libros, que quiere sacar a desfilar estos bellos cuentos, y la gran pregunta es si lo que realmente busca es un comprador, un lector, o una reacción, pareciera aventar un despertar ¿en alguien, uno solo o nadie? en quién.
Pombero
Marina Closs
Ed. Páginas de espuma.
Finalista del Premio Ribera del Duero en España.
Marina Closs nació en Aristóbulo del Valle en 1990. Publicó los libros La doncella aguja (Alción Editora, 2013). El pequeño sudario (Alción Editora, 2014). El violín a vapor y otros relatos (Alción Editora, 2016) En 2018 ganó el primer premio del concurso de cuentos Fondo Nacional de las Artes por Tres Truenos (Bajo la luna, 2019). Publicó además Álvar Núñez: trabajos de sed y de hambre (ConTexto, 2019 Premio Angélica Gorodischer), Tascá Skromeda (Dábale arroz, 2021) Monchi Mesa (Bajo la Luna, 2021). La despoblación (Blatt y Ríos 2022).