Ir al contenido
Inicio » ¿Recuerdan a los jóvenes rebeldes de fines del siglo XX?

¿Recuerdan a los jóvenes rebeldes de fines del siglo XX?

Por NEACONATUS

Vaya si la pasamos bien. Hicimos pelota París, llegaron de otro planeta los Beatles, derribamos el Muro de Berlín, el establishment tembló, rompimos todo con el Cordobazo, comprábamos discos y libros. Fueron grandes aires de cambio. La juventud fue protagonista en todos los ámbitos, porque la juventud es una construcción sociopolítica según los cientistas sociales. Un par de recientes informaciones verifican esta tesis. Aunque no como por aquellos tiempos, sino más bien sugiriendo una clausura cavernícola. Da como un poco de miedo.

A principios de noviembre, la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, en su cuenta de X condenó a la hoguera la novela Cometierra de la escritora argentina Dolores Reyes, según ella, repartida “en las aulas por el gobierno bonaerense”. Dijo: “Los bonaerenses no merecen la degradación e inmoralidad que @Kicillofok les ofrece. Existen límites que nunca deben pasarse. ¡Dejen de sexualizar a nuestros chicos, saquen de las aulas a los que promueven estas agendas nefastas y respeten la inocencia de los niños! ¡¡Con los chicos NO!!.” (sic) Más o menos en paralelo un influencer (una nueva profesión fraudulenta) de extrema derecha Daniel Parisini, que se presenta como “Gordo Dan” (Apodo propio de los Titanes en el Ring de Karadiagán) en las redes sociales, lanzó un grupo autodenominado “brazo armado de Milei”, la “Guardia pretoriana”. Faltan los campos y los crematorios, paciencia, un Albert Speer no se consigue así nomás.

El libro Cometierra levantó ampollas por unos supuestos párrafos donde es protagónico el miembro fálico. Una lectura atenta, la cual hemos realizado, profundiza en situaciones, de abuso, precariedad y fantasía adolescente, pero ¡no prima una obscenidad genital promiscua! Sin embargo, a pesar de que ese libro podría haber sido la historia de cualquier chico o chica pobre de provincias o habitante del conurbano bonaerense, parece preocupar más que la propuesta nazi del Gordo Dan. Por cierto, personaje que nos recuerda al Ernst Röhm de las SA.

Entonces regresamos al concepto de que la juventud es una construcción sociopolítica. En este caso nada de penes, pero sí mucho de aporrear sádicamente a los desacatados. Aplicamos esta fórmula y obtendremos un reprimido/a sexual que canaliza a patadas su deseo insatisfecho. O no, porque a esta altura intuimos que el goce carnal no importa mucho que digamos, estos “brazos armados” manifiestan una curiosa elección: son afines a los Involuntary Celibates o INCELS (célibes involuntarios). Varones jóvenes, blancos y heterosexuales que culpan a las mujeres de todos sus males y ven en el avance del feminismo una extravagancia de las chicas que “los privan” de relacionarse, según la pedagogía pornográfica aprendida en Internet, con ellas. Curioso, porque cunden las jocosidades libidinosas, las sospechas incestuosas y las correlaciones a violaciones y sexo “contranatura”, diría el obsesionado “Plomero de los esfínteres”.

Nos preguntamos entonces sobre el peso de las afirmaciones de Gabriela Saidon en la publicación digital Anfibia, “no es verdad que el libro se “reparte en las aulas, sino que es parte de un programa de promoción de la lectura en la provincia de Buenos Aires llamado Identidades bonaerenses, que consiste en la distribución de un catálogo de más de cien libros distribuidos en 2350 escuelas secundarias y 443 técnicas.” Y que “uno de los fragmentos reproducidos por Villarruel no corresponde a Cometierra sino a la novela de Gabriela Cabezón Cámara, Las aventuras de la China Iron. (N.del E. Gabriela Cabezón Cámara es argentina, Premio de la Ciudad de Barcelona de literatura en lengua castellana, 2023; Premio Sor Juana Inés de la Cruz, 2024). Vale agregar que aquellas dos novelas, además de formar parte de los libros elegidos para leer con acompañamiento como parte del programa Identidades bonaerenses, fueron traducidos a numerosos idiomas, premiados y con una gran repercusión a nivel internacional, al igual que sus autoras.” Y que Cometierra ganó el puesto número uno de ventas, desbancando del primer lugar a “La vegetariana” de la nueva ganadora del Premio Nobel de Literatura, la surcoreana Han Kang.

El escritor Santiago Morales aporta una opinión que ajusta clavijas, cuando dice: “¿Come tierra? ¿Cuántas hectáreas? Come hierro, come óxido. Eso no se come, lo que yo quiero son realidades. No les enseñen a estos muchachos y muchachas otra cosa que no sea realidades. En la vida sólo son necesarias las realidades. No planteen otra cosa y arranquen de raíz todo lo demás. Ese es el comienzo textual de Tiempos difíciles, de Dickens, escrita hace casi 200 años describiendo las inhumanas y crueles condiciones sociales y económicas de la época de la primera industrialización. Sigue el maestro dando lecciones en esta escuela en el libro de Dickens: Niños, no deben empapelar las paredes de su habitación con dibujos de caballos ¿o acaso los caballos caminan por las paredes?

La tierra no se come. El aire no se come. Comida ¿dónde estás?

Te puede gustar más o te puede gustar menos la novela Cometierra y podés pensar que no estarías de acuerdo con imponer lecturas obligatorias en las escuelas que no sean clásicos como el Martín Fierro y Facundo, para entender los modelos de país en pugna, El Quijote, para entender la lengua, o algún otro para conocer el mundo, las raíces, Una excursión a los indios ranqueles, Paíto, qué se yo. El problema es la cancelación, la medida dictatorial que anula el debate. En cuanto a preocuparse porque los jóvenes lean, desde Aira a Szretter no se preocupan por eso, imponer, difundir, tirar bibliotecas por la cabeza.

El joven que quiera leer ya se las va a arreglar si tiene la inquietud y la disponibilidad. Un enfoque que sólo parece patrocinar al diablo, pero no lo es. No defiende a quienes no ven que cancelando Cometierra dan ese empujón necesario para reafirmarlo, reeditarlo, releerla, bestselearla, poner en teatros, en megáfonos esa historia bárbara, y la tierra se la comen ellos, los promotores de tal censura, que solo deben estar pensando:

—Tierra, cómeme.”

Teniendo en cuenta todo este laberinto socio cultural nos atrevemos a plantear: ¿Leen los jóvenes lo que los adultos escriben sobre ellos? ¿Existe una literatura realizada por jóvenes para jóvenes? ¿Escribir para los niños o para los jóvenes, determina utilizar su vocabulario?, ¿Es necesario hacer oraciones simples, directas y cortas? A la primera pregunta responderemos que, esto sucede si la obra del adulto llega a través del aula. O en el caso de determinadas clases sociales que, pueden habilitar dinero para que sus hijos compren libros. En tal caso optan, mayoritariamente, por el Manga. Y sí, damos fe de que los chicos y las chicas producen su propia literatura. Son prosumers.

La primera acción de NEACONATUS Ediciones fue una publicación lograda gracias a la convocatoria FIC, Fomento para Industrias Culturales de Misiones: NEACONATUS JAM. Por 2021 cuando aún se podían lograr algunos proyectos con subvenciones provinciales o municipales. Hoy ya es imposible. Quince autores misioneros jóvenes fueron convocados para esta antología, mencionamos los títulos, autores y ciudades donde viven en Misiones. 1. Ay, Carmencita – María Tresols Oberá / 2. Poemas – Florencia Melnechuk Posadas / 3. Perros a la madrugada – Nahuel Vogel Puerto Rico / 4. Poemas (in memoriam) – Graciela Malagrida Posadas / 5. Poemas – Dalila Goralewski Puerto Rico / 6. Sueños – Alexis Rafstopolo Posadas / 7. Guía para sobrevivir – Jennifer G. Eichberger Posadas / 8. ¿Qué es la soledad? – Fran Linares Posadas / 9. Caigo – Fabricia A. Maidana Aristóbulo del Valle / 10. El Príncipe y la Maga – Alejandra Noguera Posadas / 11. Mensaje nuevo – Ludoviko Cortés Romero Montecarlo / 12. Dos montañas – Juan Báez Nudelman Posadas / 13. Poemas – Raquel Waldow Oberá / 14. Cuando quede… – Martín Szretter Puerto Rico / 15. El bosque de los Fundadores – Sebastián Borkoski Posadas. Amplio target de edades. “Nosotros entregamos libros a los y las autores (opina Alberto Sretter) hicimos lo que seguramente debería ser iniciativa de organismos e instituciones, con más capacidad de gestión y de dinero.”

Luego redoblamos la apuesta y publicamos El club de las señoras desinformadas de María Tresols, una escritora excelente de Oberá, que tiene un estilo innovador, fresco y profundo. No sabemos cuándo podremos volver a editar nuevo material de María Tresols.

Szretter se pregunta “¿cuánta juventud hay en Misiones que escribe, y debe guardar en los cajones y en los celus su producción? Pensamos que actualmente las nuevas generaciones están a la deriva en cuestiones culturales, que desde el ámbito estatal los recursos son magros para motivarla. Tal vez incentivarla, organizar concursos, premios estímulo, darle visibilidad sostenida”.  

Una cosa lleva a la otra y nos caen incógnitas, ¿Cuándo publica su próxima obra Marcos Hillerbrand, autor del estupendo libro “La Colilla”? Con humildad nos responde “si termino un libro algún día veré en ese momento si dispongo o no de capital. Todo va cambiando.” ¿Y Juan Báez Nudelman? Estos jóvenes no son el objetivo de este artículo, son autores, han creado pequeñas editoriales independientes, están en plena carrera de obstáculos. Dependen de ahorrar algo de fondos propios para avanzar con sus proyectos editoriales independientes. Estamos todos/as en el mismo bote salvavidas, y parece que hace agua.

Pero también nos preocupan los de menos edad, tenemos dudas sobre si serán capaces de seguir abriendo caminos, porque si no leen mal pueden entusiasmarse con proyectos editoriales propios a futuro. Cuando hablamos de “juventudes” cabe aclarar que nos referimos a una franja entre 16-20 años, los que se asoman a la lectura en medio de estas confusiones, censuras y disputas políticas. Enredos que no acercan, más bien alejan de la dimensión literaria.

Más hacia arriba despunta el límite de la adultez y la libre elección con definiciones precisas. María Tresols marca la cancha, cuando interroga. “¿Los más jóvenes, estos que vienen todos rotos y votan a sus verdugos? No creo que lean lo que los adultos escriben de ellos, ni mucho tampoco. Creo que su literatura preferida son las fanfics. La capacidad de lectura también se ha reducido mucho en los jóvenes. Un hilo de twitter es lo máximo, comentarios cortos. Escucho gente que dice que no se imagina leyendo algo tan largo, veo un libro medio gordo y ya me da cosa. Y la sexualidad, Como si en los libros esos que nos hicieron leer durante toda la secundaria no entraran en juego las sexualidades. Pero los avances no retroceden porque alguien los censure, todas sus censuras y agravios sólo fortalecen lo logrado. Pero eso se ve con el tiempo. Y a veces lo inmediato nos enloquece.”

El término fanfic o fan-fiction vale entenderse como «ficciones de fans».  Podrían considerarse herederos de los fanzines, ya que la aparición de Internet determinó una transformación radical en la distribución de las fanfictions. Son producidos, en su mayoría, por mujeres y tienen un alto voltaje erótico. Los fanfics pertenecen al mundo Fandom, comunidad de adictos a una historia o personajes específicos muy ligados a la dimensión queer. No son INCELS sino frikis. A mucha honra, chapó.

No todo está perdido, recientemente desde NEACONATUS tomamos contacto con jóvenes del área de Educación Profesional Secundaria. Fue una grata sorpresa encontrarnos con un gran interés por producir una especie de poesía libre, casi prosa poética, muy ligada al rap y la cultura hip hop. Eran escritos apremiantes, conectados a necesidades afectivas inmediatas. Pero con sus palabras enfrentaban la soledad y las incertidumbres del porvenir.

            Arremete Szretter: “Quizás la apatía que se nota en todos los niveles es el signo de la época, de las políticas derechizadas del arréglese quien pueda. Pero queremos dejar constancia que en el tema cultura (aunque podríamos hablar del deporte, de la difusión de conocimiento, etcétera) no hay país en el mundo que no subvencione a sectores del arte, de la pintura, literatura, del teatro, de la música, la danza, etc. Y también queremos dejar bien claro que Neaconatus es un espacio justamente que pueden aprovechar todos los inquietos artistas de nuestra provincia, y el NEA para manifestarse.” Pero las circunstancias económicas adversas han militado nuestro capital propio, sin embargo, pronto lanzaremos una opción digital que atenúe la necesidad insatisfecha de compartir la palabra escrita.

            A esta altura la baraja viene mezclada. Hay una alta sexualización de los discursos y es contradictoria. Lanzan dentelladas babosas los que censuran libros porque abominan de que ciertos temas entren en cuestión, cuando los propios chicos y chicas eligen que las sensualidades vertebren las historias que leen. Sabemos que las elecciones sexuales son múltiples, polimórficas y polisémicas, pero ahora resulta que son un pastiche de alternativas y rechazos. Las fuerzas reaccionarias abusan de referencias obscenas ¿y prohíben el consumo y la circulación libre de las eroticidades juveniles? ¿Los hijos de la burguesía pudiente no debe leer una escena de violación serial a una chica de la villa en un libro? Pero si pueden ejercer en el mundo real el “chineo” (violaciones a niñas y adolescentes de los pueblos originarios) para no aburrirse el fin de semana. La operación es clara, la pobreza no existe.

            Concluimos con nuestro aturdimiento sin resolver, percibimos haber viajado en el tiempo hacia épocas medievales o coloniales, horrorizan ciertos temas, se promueven censuras, dogmáticos se enfrentan a libre pensadores, los libros son consumidos casi por elites, las arcas con los fondos correspondientes a principiar la edición están vacías, los niveles de publicación han descendido abruptamente, cunde el desánimo, las editoriales universitarias (las Joyas de la Corona), ven su futuro en riesgo, muchos callan, ¿miedo a perder podios? Así están las cosas. En cualquier momento nos disciplinan los muchachos del Gordo Dan por asociales. En el gueto ¿nos tocará usar la estrella negra? ¿Si escribimos sobre sexualidades nos corresponderá la rosa?

           

2 pensamientos en “¿Recuerdan a los jóvenes rebeldes de fines del siglo XX?”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *