Por Carlos Piegari. Bs. As. BCN. Posadas. Escritor en fuga. [[BR]] Si aplicamos esta dualidad a la creación literaria, no tendremos que ser muy despabilados para elegir a un Dante Alighieri, Cervantes o Arlt, antes que engrosar las cuentas bancarias de los Bucay, Laje o Coelho. No es ley, hay gente que se babea comiendo hormigas salteadas con aceite de oliva y otras que caen en éxtasis ante unas criadillas de res caramelizadas. Sobre gustos… aunque podríamos afirmar que si en mi vida no leí Ítalo Calvino me perdí una buena oportunidad de pasarla muy bien. Claro, por descuido, pude obviar a Federico Andahazi, tranqui, no pasa nada. ¿Por qué comenzar con esta dialéctica de lo esencial y lo subsidiario? Puede ser una introducción a uno de los formatos de dispendio, aparentemente inocuos, que está haciendo estragos en el mundo: comprar accesorios. Por ejemplo, antes la cuestión era que entrara el televisor en casa con perilla de diales y unas pocas más. Hoy sobre el sofá reinan al menos cuatro controles remotos, mucho más imprescindibles que el aparato al que sirven. Lo mismo sucedía con las camisetas, de tal o cual color, con o sin estampado y listo. Ahora son obligatorias tres o cuatro cadenitas doradas, siete medallitas y cinco pines. Ni que hablar de las mitológicas chancletas, que ahora se llaman “slippers”, y vienen en varias texturas y diseños uno más kitsch que el otro. …