Buenos atracos, perfectos atentados, bien iluminados.
Por Matías E. Wendt. Puerto Rico-Oberá. Escritor, profesor y estudiante de Historia y Filosofía [[BR]] “las redes sociales del futuro [[BR]] serán los lugares donde …
Por Matías E. Wendt. Puerto Rico-Oberá. Escritor, profesor y estudiante de Historia y Filosofía [[BR]] “las redes sociales del futuro [[BR]] serán los lugares donde …
Por Walter Tresols. Misiones. Escritor. [[BR]] El ruido [[BR]] Me gusta el sonido del monte en las madrugadas. Ver amanecer la casa en esa paleta infinita que funde del negro al verde. Hay una sensación, un momento imposible de poner en palabras, un instante que bien podría resultar imperceptible, en el que la luz se vuelve insoportable. …
Papa infalible [[BR]] —El Papa es infalible en fe y moral, guiado por Dios —dictó el profesor. [[BR]] —Señor, si Dios se equivoca, ¿cómo no va a hacerlo el Papa? —interrumpió el alumno—. El primer día creó la luz y la llamó «día». Pero hasta el cuarto no creó las lumbreras para separar el día de la noche. Y eso que le costó tres días entender que sin estrellas no hay luz. …
Algo de Música [[BR]] ¿Y… si cada color del paisaje produjera su propia nota musical? Una sensación por cada tono de color. [[BR]] Tal vez las personas llorarían más de seguido… sobre todo aquellos con los corazones más endurecidos. …
Por Neaconatus [[BR]] Hoy toca esto: “en menos de 15 minutos, la Cámara de Senadores debatió y votó la reforma laboral que quita decenas de derechos de los trabajadores y borra décadas de luchas obreras.” No da tregua la realidad, cada día nos aparta del camino literario y cultural, para despeñarnos hacia la charca pantanosa del suceso infame. …
El humo [[BR]] -Cuando dejé la cama de dos plazas porque ella fumaba y yo tosía mucho, terminó todo- le comento a mi psicoanalista- el dormitorio era puro humo y yo no podía soportarlo. Le pedí que fumara afuera pero me dijo que no, que era ansiosa y que lo único que la calmaba era fumar aquí en su cama, en nuestra cama. Yo tosía y ella se enojaba, me decía que era teatro, sólo teatro. Le dije que no iba a morir de cáncer de pulmón por su culpa y que me iría a la pieza de Marcos, mi hijo, que ya no estaba con nosotros. Aceptó, pero yo no quería irme de ahí y le pregunté; ¿te importa más el cigarrillo que tu marido? Se rio y me contestó: lo necesito más y aquí. Entonces, sin enojarme, me levanté y cambié de habitación. En la pieza de Marcos, al día siguiente, ubiqué mi PC, unos cincuenta libros, mi agenda, ropas, mi mochila, un televisor, y tuve la feliz impresión de que volvía a ser soltero. Desayunábamos y almorzábamos juntos y parecía que todo estaba bien pero no era cierto. Ella iba al trabajo, yo también, pero a la noche, a la hora de la cena, ella se encerraba en su dormitorio y ya no salía hasta el día siguiente. Yo comía solo algo rápido y cuando le golpeaba la puerta no me contestaba ni me abría. ¿Podemos hablar? Le preguntaba pero ella no respondía y cerraba con llave. La había perdido. La amaba y la había perdido torpemente. Ella estaba enferma y yo sólo pensaba en mi salud, ¿se da cuenta usted? …
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