Por Alberto Szretter. Puerto Rico – Misiones. Escritor [[BR]] Que Leonardo Padura sabe contar, no hay dudas. Lo certifica su último libro Morir en la arena, donde relata la historia de Rodolfo, marcado por su participación (¿voluntaria?) en la guerra de Angola, como parte de un contingente cubano internacionalista, y por la muerte traumática de su padre, en La Habana, por los martillazos de su hermano, más otros avatares que se suman, restándolo, en la depresión ascendente de una vida de reciente jubilado, que desciende paulatinamente al borde del suicidio. Dentro de su mundo, un mundo sin pena ni gloria, está el amor por Nora, y de ella por él, con un viceversa sordo, o con los palos en la rueda, como se grafica la adversidad. Un amor reconocido a fuerza de mechones que la memoria y el corazón van sacando de los acumulados, desgraciados días. La Nora mulata, casi una belleza, que encima es su cuñada, porque está casada con Geni, el hermano de Rodolfo, que encarcelado por el homicidio está por salir luego de treinta años en la penitenciaría. Geni es la contracara de Rodolfo. A pesar de estar preso, aparece furibundo en la novela, con brutalidad, prepotencia sexual, y el qué me importa, fogoso, resentido, junto a su grupo de motoqueros. Y aparece en flashes, para ir vistiendo al personaje parricida, en esa tensa espera de su liberación, que a su vez define por contraposición a Rodolfo. Pero el personaje guía, el visible, es este, que vive en la casa pegada a la “casita” donde está Nora y adónde vendrá Geni. …