FLASHFICCIÓN 4
El humo [[BR]] -Cuando dejé la cama de dos plazas porque ella fumaba y yo tosía mucho, terminó todo- le comento a mi psicoanalista- el dormitorio era puro humo y yo no podía soportarlo. Le pedí que fumara afuera pero me dijo que no, que era ansiosa y que lo único que la calmaba era fumar aquí en su cama, en nuestra cama. Yo tosía y ella se enojaba, me decía que era teatro, sólo teatro. Le dije que no iba a morir de cáncer de pulmón por su culpa y que me iría a la pieza de Marcos, mi hijo, que ya no estaba con nosotros. Aceptó, pero yo no quería irme de ahí y le pregunté; ¿te importa más el cigarrillo que tu marido? Se rio y me contestó: lo necesito más y aquí. Entonces, sin enojarme, me levanté y cambié de habitación. En la pieza de Marcos, al día siguiente, ubiqué mi PC, unos cincuenta libros, mi agenda, ropas, mi mochila, un televisor, y tuve la feliz impresión de que volvía a ser soltero. Desayunábamos y almorzábamos juntos y parecía que todo estaba bien pero no era cierto. Ella iba al trabajo, yo también, pero a la noche, a la hora de la cena, ella se encerraba en su dormitorio y ya no salía hasta el día siguiente. Yo comía solo algo rápido y cuando le golpeaba la puerta no me contestaba ni me abría. ¿Podemos hablar? Le preguntaba pero ella no respondía y cerraba con llave. La había perdido. La amaba y la había perdido torpemente. Ella estaba enferma y yo sólo pensaba en mi salud, ¿se da cuenta usted? …


