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Vos dejá nomás que algún chabón chamuye al cuete y sacudile tu firuwoke

    Por NEACONATUS [[BR]] Por 1967 Roman Polanski filmó la famosa película La danza de los vampiros. Una de las escenas destacadas es la del baile de los “no muertos”. Como cortesanos espectrales, juegan una coreografía en la cual las parejas se intercambian. Pues las palabras son vampíricas, se chupan la sangre entre ellas y van renovando su plasma de sentidos. Cabría también adjetivarlas como “camaleónicas” y cantar con Chico Novarro: El camaleón, mama, el camaleón / cambia de colores según la ocasión. …

    Muerte de una voz que hoy necesitamos

      Por NEACONATUS [[BR]] Juan Gelman nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930 y falleció el 14 de enero de 2014 en México. Periodista, traductor, pero por sobre todo poeta, fue un militante muy activo de las organizaciones guerrilleras. Su vida estuvo signada por el secuestro y desaparición de sus hijos y la búsqueda de su nieta nacida en cautiverio. …

      La favoletta del quilero

        Por NEACONATUS [[BR]] Las favolette, palabra de origen napolitano, son producciones artísticas melodramáticas. Pequeñas, sin mayores pretensiones que mover sentimientos y estados de ánimo. Suelen narrar historias donde los protagonistas son insignificantes, desventurados, contraventores del orden moral del sistema. Son ficciones inspiradas, casi siempre, en sucesos reales. Un ejemplo sería la canción con letra de Osiris Rodríguez Castillos (1925-1996), cantautor uruguayo, se llama Camino de los quileros. Pero ¿qué es un quilero? Es una persona que compra comestibles o cosas que puede llevar en una mochila o en un bolso o sobre la cabeza, en un país y las vende en otro, haciendo una diferencia de dinero. Realiza contrabando en modo reducido. Vive en la frontera, y sus recursos son limitados. Es pobre, cuando no, indigente. Acá le decimos, bagayero. El término nació en la zona entre Uruguay y Río Grande do Sul, pero se fue extendiendo, ya que la gente humilde de los confines de los países latinoamericanos no tiene muchas opciones de un trabajo bien remunerado y estable. Y las monedas no valen lo mismo. …

        De batallas culturales y creación de narrativas

          Por NEACONATUS [[BR]] Bajo juramento, prometemos no cometer un artículo denso, confrontador y moralino. Por eso comenzaremos con un cuentito. Resulta que “los simios, sumamente civilizados, se balanceaban con elegancia entre las ramas; el neandertal era basto y estaba atado a la tierra. Los simios, satisfechos y juguetones, pasaban la vida sumidos en sofisticados entretenimientos o cazando pulgas con contemplación filosófica; el neandertal se movía oscuramente dando pisotadas por el mundo, repartiendo porrazos aquí y allá. Los simios lo miraban divertidos desde las copas de los árboles y le tiraban nueces. A veces el terror los sobrecogía: mientras que ellos comían frutas y plantas tiernas con delicado refinamiento, el neandertal devoraba carne cruda y mataba a otros animales y a sus semejantes. El neandertal cortaba árboles que siempre habían estado en pie, movía rocas de los lugares que el tiempo había consagrado para ellas y transgredía todas las leyes y tradiciones de la selva. Era basto y cruel, y no tenía dignidad animal: desde el punto de vista de los sumamente civilizados simios, no era más que un paso atrás en la historia.” (Arthur Koestler, El cero y el infinito) …

          ¿Recuerdan a los jóvenes rebeldes de fines del siglo XX?

          Por NEACONATUS [[BR]] Vaya si la pasamos bien. Hicimos pelota París, llegaron de otro planeta los Beatles, derribamos el Muro de Berlín, el establishment tembló, rompimos todo con el Cordobazo, comprábamos discos y libros. Fueron grandes aires de cambio. La juventud fue protagonista en todos los ámbitos, porque la juventud es una construcción sociopolítica según los cientistas sociales. Un par de recientes informaciones verifican esta tesis. Aunque no como por aquellos tiempos, sino más bien sugiriendo una clausura cavernícola. Da como un poco de miedo. …

          Más sobre la tragedia

            Por Alberto Szretter (NEACONATUS). Posadas, Puerto Rico, Misiones [[BR]] En un tiempo ido, tal vez supuesto, había un orden. Un orden posiblemente literario, ficticio, porque nunca hubo paz en este mundo. Y ese equilibro ideal quizás haya sido la imaginaria contracara del tumulto, en que se desarrolló nuestra historia; porque del enjambre y la discrepancia no solo abrevaron los escritores, sino que a partir del caos, ellos soñaron con utopías. Ese orden estaba graficado en tres esferas: un universo (el macrocosmos), el estado político (o la sociedad, el ambiente, la comunidad), y el hombre (el microcosmos) que se relacionaban entre sí con armonía. Lo que sucede en una parte repercute en las otras. Cuando la alteración es considerable se produce la tragedia. …